Exageradas las expectativas del 5-4 en la ida, el partido de vuelta en Múnich fue distinto, menos ofensivo y trepidante, alejado de la locura, condicionado desde el gol de Dembele a los dos minutos y 20 segundos y manejado por el París Saint Germain. Que también demostró su destreza defensiva, hacia la final de la Liga de Campeones contra el Arsenal, más allá del 1-1 al final de Harry Kane.
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Asimismo, el vigente campeón, de nuevo en la final. Su exhibición del 0-5 al Inter de hace un año, en la memoria eterna de la máxima competición europea, ahora camino de Budapest, el sábado 30 de mayo en el Puskas Arena, para enfrentar su siguiente desafío. Lo aguarda un rival que no le dará tantos espacios. Otro registro. Está más que preparado.
Apoteósica y admirada la ida en el Parque de los Príncipes de hace una semana, con el descomunal 5-4, debatida después por las concesiones defensivas, la vuelta demostró que el París Saint Germain no es sólo ataque y pegada, es mucho más, es un equipo que también sabe disputar otro tipo de duelos. Incluso aplacar al Bayern y reducirlo de forma indudable, sin las ocasiones ni las opciones que se presupone de su tremendo nivel.
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Bayern Múnich y su intento por darle vuelta al marcador en Alemania
El saque de centro fue una declaración de intenciones del Bayern. La primera posesión del París Saint-Germain también. Igualmente, la primera incursión de Doué o la primera conducción de Michael Olise, como también el nivel de fricción alto que iba a permitir el árbitro Joao Pinheiro. Pero, por encima de todo, la pegada tremenda del PSG en el 0-1.
Asimismo, Kavaratskhelia, cuyo partido fue imponente, se vio solo, atravesado ya el medio campo rival, en velocidad, con un mundo por delante por descubrir. Cuando conectó en la pared con Fabián Ruiz, titular en el esquema de Luis Enrique, orillado a la izquierda en ataque, concluyente en cada pase y motor esencial de la jugada que activó el primer gol, conducida por el extremo georgiano.
Ya todo fue fácil para él, inalcanzable para Upamecano. Pase y gol de Dembele, cuya contundencia en el remate fue absoluta. Dos minutos y 20 segundos tan solo de juego.
Y dos goles de ventaja en la eliminatoria para el PSG. Más convicción, más tranquilidad, para el vigente campeón. Más difícil todavía para el Bayern, reprimido en sus mejores destrezas, cuando corre con el balón. Cuando gira en torno a Harry Kane, cuando juega Jamal Musiala, cuando desbordan Olise y Luis Díaz, conectados en la primera ocasión cuando Nuno Mendes bloqueó providencial el remate al que acudió el extremo francés.
La defensa en Múnich del PSG, siempre elogiado por sus ataques, tuvo muchísimo mérito. No está al alcance de casi nadie controlar el encuentro como lo controló en el abarrotado Allianz Arena. Ni dejar en tan pocas oportunidades, apenas sin desborde, a un equipo como el Bayern, que insistió y chocó contra un bloque rocoso, concentrado, solidario, capaz de protegerse sin el balón y, sobre todo, ganador. Las mejores ocasiones del segundo tiempo fueron suyas. Pudo ganar por más. Y, sin embargo, empató Harry Kane en el minuto 94. Muy tarde. Otra final espera al PSG. Es el vigente campeón. Y el favorito.
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