La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) ha puesto en marcha iniciativas autosostenibles que buscan combatir el hambre en el mundo a través de proyectos con comunidades autóctonas.
Desde la “Zona Verde” de la COP16, la FAO está promoviendo emprendimientos verdes. Que no solo contribuyen a la seguridad alimentaria, sino también al cumplimiento del convenio sobre biodiversidad.
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Impacto del hambre en el mundo
De acuerdo con el informe de la ONU sobre el estado de la seguridad alimentaria y la nutrición en 2023, entre 713 y 757 millones de personas en todo el mundo experimentaron hambre.
En respuesta a esta crisis, la FAO trabaja de la mano con comunidades del Pacífico para promover proyectos que logren objetivos de desarrollo sostenible. Incluyendo la erradicación del hambre y la protección de la biodiversidad.
Daniela Serrano, profesional de negocios verdes y productos de la biodiversidad, destacó la importancia de estos esfuerzos:
“Nuestro objetivo es erradicar el hambre a través de productos emblemáticos, aprovechando los recursos que estas comunidades poseen de manera sostenible”.
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Productos ancestrales: una estrategia autosostenible
Cabe destacar, que uno de los enfoques clave de la FAO es la comercialización de productos ancestrales. Que no solo generan ingresos, sino que también fortalecen los territorios remotos del Pacífico.
Además, esta estrategia busca evitar la migración forzada de las personas de sus comunidades, permitiéndoles potenciar sus propios recursos.
“Es fundamental evitar que las personas abandonen sus lugares de origen. Al fortalecer sus capacidades productivas, les damos la oportunidad de prosperar sin necesidad de migrar”.
subrayó Serrano, destacando la relevancia de este modelo.
El rol de las comunidades en la conservación
Las comunidades ancestrales, respetuosas del uso responsable de la tierra, han sido clave en este proceso.
Lucy Sánchez, representante legal de la Asociación de Mujeres Campesinas Negras e Indígenas de Buenaventura (AMUCIB), resaltó cómo las mujeres de estas comunidades han transformado terrenos aparentemente improductivos en áreas de colectividad y productividad.
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“Esas mujeres vieron en estos terrenos un potencial enorme para trabajar colectivamente, recuperando la productividad y generando desarrollo en sus territorios”,
explicó Lucy Sánchez, representante legal de la Asociación de Mujeres Campesinas Negras e Indígenas de Buenaventura (AMUCIB).
Protección de la biodiversidad y proyectos productivos
Por otro lado, Gloria Serna, representante de la Sociedad de Consejos Comunitarios Naidiceros del Pacífico, comentó que uno de los principales objetivos es la conservación del bosque y el impulso de proyectos productivos que mantengan a las personas en sus territorios.
“Estamos apostando a la protección del bosque y al desarrollo de proyectos productivos que eviten los desplazamientos forzados. Queremos que la gente permanezca en sus tierras y prospere desde allí”,
Gloria Serna, representante de la Sociedad de Consejos Comunitarios Naidiceros del Pacífico
Este tipo de iniciativas son fundamentales en eventos como la COP16, donde las comunidades locales se convierten en los primeros actores en las estrategias de conservación de la biodiversidad y la lucha contra el hambre en el planeta.
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