La negociación del salario mínimo para 2026 ya tiene fecha de arranque. El ministro de Trabajo, Antonio Sanguino, anunció que la mesa de concertación se instalará el próximo 1 de diciembre, dando inicio formal al debate salarial más importante del año en Colombia.
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La definición del aumento dependerá de variables como el Índice de Precios al Consumidor (IPC), la productividad laboral, el crecimiento económico y, por primera vez, la posible inclusión del concepto de salario vital móvil.
Inflación de octubre: el punto de partida
El DANE informó que la inflación anual a octubre fue de 5,51 %, cifra que se convierte en la base técnica para la negociación.
Con ese porcentaje, el salario mínimo, hoy en $1.423.500 sin auxilio de transporte, subiría a:
- $1.501.729 si solo se aplica el IPC.
- $1.516.478 con un ajuste del 6,5 %.
- $1.531.763 si el incremento llega al 7,5 %.
El Gobierno deberá concertar con sindicatos y empresarios, pero la ley exige que el aumento sea, como mínimo, equivalente a la inflación del año anterior.
La discusión se da en un ambiente tenso: Fenalco se retiró temporalmente de la mesa tripartita y el ministro Sanguino calificó el gesto como un “acto de cobardía”, mientras pidió mantener el diálogo técnico.
El componente nuevo: salario vital móvil
En esta negociación podría incluirse un elemento inédito: el salario vital móvil, una figura impulsada por la Organización Internacional del Trabajo (OIT).
Según esta visión, un salario digno debe:
- Cubrir alimentación, vivienda, energía, agua, educación y transporte.
- Permitir un nivel de vida adecuado sin jornadas excesivas.
En Colombia, esto marcaría una brecha significativa con el salario mínimo actual, pues el salario vital móvil no se calcula solo con inflación y productividad, sino con el costo real de vida.
El ministro Sanguino aseguró que no existe aún una cifra propuesta para el salario mínimo del 2026, pero la intención del Gobierno es fortalecer el ingreso de los trabajadores sin descuidar las variables macroeconómicas.
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Un debate cada vez más político
La discusión ya enfrenta posiciones muy distantes:
- Fenalco rechazó versiones de un salario mínimo de $1.800.000, calificándolas de “populismo barato” y alertando sobre riesgos de inflación y desestabilización económica.
- La Andi advirtió que el debate “se está politizando” y teme que el Gobierno termine decretando el aumento si no hay consenso.
- Los sindicatos, encabezados por la CUT, respaldan incrementos de doble dígito y aseguran que no afectan el empleo formal.
- El presidente Gustavo Petro reafirmó su postura: “Subí el salario mínimo como ninguno. Aún me queda un año, voy a aprovechar”.
Las advertencias económicas
El centro de estudios económicos Anif alertó que aumentar el salario mínimo implica efectos fiscales significativos:
- Cada punto porcentual real adicional cuesta 0,24 billones al Estado solo en pensiones del régimen de prima media.
- Un aumento del 7,54 % generaría un costo de 0,5 billones.
- Si llega al 10 %, el impacto fiscal superaría 1,12 billones.
Por eso, pidió que la negociación se haga “con cautela” ante la compleja situación fiscal del país.
¿Qué viene ahora?
Este 21 de noviembre se realizará la reunión para definir el cronograma oficial de sesiones, y el 1 de diciembre comenzará formalmente la negociación.
La cifra final deberá definirse antes del 30 de diciembre. Si no hay acuerdo, el Gobierno expedirá el decreto el 31.
Con un contexto económico presionado, tensiones políticas y un año preelectoral en 2026, la discusión del salario mínimo promete ser una de las más intensas y determinantes de los últimos años.
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