Los cambios en jornada nocturna, recargos dominicales y contratos fijos pondrán a prueba la capacidad de adaptación de las pequeñas y medianas empresas.
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Con la aprobación de la reforma laboral en el Senado, las micro, pequeñas y medianas empresas enfrentan desafíos legales y económicos que podrían alterar su operación diaria. Uno de los puntos clave es la nueva jornada nocturna, que ahora comenzará a las 7:00 p. m. y no a las 9:00 p. m., como se establecía anteriormente. Esto obligará a los empleadores a reorganizar sus turnos o asumir el costo adicional del recargo nocturno.
Dominicales más costosos, aunque con aplicación gradual
Otro ajuste sensible es el recargo dominical, que pasará del 75% al 100%. El incremento será progresivo: en julio de 2025 subirá al 80%, en 2026 al 90%, y en 2027 llegará al 100%. Esta medida impactará a sectores que operan los fines de semana, como comercio, vigilancia, gastronomía y salud.
La reforma establece que los contratos a término fijo no podrán exceder los cuatro años, poniendo fin a la práctica de renovaciones indefinidas. Esta medida exigirá a las empresas definir mejor sus políticas de contratación y optar, preferiblemente, por contratos a término indefinido.
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El tradicional contrato por duración de la obra o labor ahora tendrá regulaciones más estrictas. Para su validez, deberá celebrarse por escrito y cumplir con condiciones precisas, lo que limita su uso informal y obliga a empleadores a repensar sus formas de vinculación laboral.
Aunque el proyecto ya superó los cuatro debates reglamentarios, falta la conciliación entre las cámaras y la sanción presidencial. La mayoría de los artículos entrarán en vigencia tras su publicación en el Diario Oficial, pero otros, como el recargo dominical, tendrán un cronograma progresivo de implementación.
¿Es suficiente para transformar el mercado laboral?
Aunque la reforma introduce avances en derechos laborales y regula áreas como el trabajo en plataformas digitales, aún deja vacíos. El gran ausente sigue siendo un plan integral para enfrentar la informalidad laboral, que afecta a millones de trabajadores en Colombia.
“Creo que faltó una propuesta sólida para formalizar el empleo. Las microempresas están preocupadas por los costos y la reorganización que implican los nuevos cambios”
Afirmó Angie Marcela Vargas experta en derecho laboral
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