Las comunidades afrodescendientes e indígenas de la subregión del San Juan, en Chocó, viven bajo la constante amenaza de grupos armados ilegales. La presencia del ELN, los paramilitares y las disidencias de las FARC ha generado un clima de violencia que mantiene a miles de habitantes en confinamiento permanente.
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Ante esta situación, los pobladores han salido nuevamente a las calles para exigir el cese de la violencia, que afecta a más de 8.000 personas en el sur del departamento.
Confinamiento y desplazamiento: el temor de la comunidad
Monseñor Joaquín García Ordóñez, arzobispo de Itsmina-Tadó, alertó sobre la grave situación humanitaria en la región:
“Muchas comunidades del Medio San Juan ya están confinadas en Noanamá desde Puerto Murillo. Pero lo más preocupante son las amenazas de un desplazamiento total. Ya hay un grupo significativo de familias en Noanamá y, si los enfrentamientos continúan, podríamos ver un número aún mayor de desplazados en esta y otras localidades como Istmina.”
Aseguró.
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El temor al desplazamiento masivo crece entre los habitantes, quienes han perdido la posibilidad de transitar libremente por su territorio debido a los paros armados y la constante presencia de actores armados.
Infancia en riesgo: sin educación y bajo amenaza
Los niños son una de las poblaciones más afectadas por esta crisis. La violencia ha impedido que regresen a clases, especialmente aquellos que viven en resguardos indígenas alejados de las cabeceras municipales.
Mientras tanto, las disidencias de las FARC y el ELN continúan imponiendo su presencia en el territorio, intensificando el miedo y la incertidumbre en la comunidad.
La protesta de los habitantes del sur del Chocó es un llamado urgente al Estado para que actúe y garantice la seguridad y el derecho a una vida digna para estas comunidades.
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