Este 1 de febrero comenzó a regir la disminución de $500 pesos por galón en el precio de la gasolina corriente, donde Cali aún se mantiene como una de las ciudades con los valores más altos sobre esta misma a pesar del ajuste realizado.
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Los motivos del precio alto de la gasolina en Cali
El Ministerio de Minas y Energía oficializó la reducción del precio sobre la gasolina que, tras varios diálogos y análisis, quedó fijada en un total de $500 pesos, medida que inició su periodo de vigencia este domingo en todo el país.
Sin embargo, tras la modificación empleada, existen ciudades cuyo valor de la gasolina no mostraría un cambio significativo. Tales son los casos de Villavicencio, encabezando la lista de precios más altos con $16.091 por galón, seguida por Cali con $16.002, Bogotá con $15.991 y Manizales con $15.966.

El panorama anterior se debe a factores vinculados a costos logísticos, transporte, margen de distribución y cargas regionales, motivo por el cual continúan teniendo incidencia sobre el valor final que debe cancelar el consumidor incluso después de la disminución anunciada.
Contrario a lo expuesto, las ciudades que poseen los precios más bajos de gasolina en Colombia siguen siendo aquellas ubicadas en zonas fronterizas o con esquemas diferenciales.
Uno de esos ejemplos es Pasto, al registrar un precio de $13.747 por galón, y Cúcuta con $13.900, evidenciando de esta manera una brecha significativa respecto a los centros urbanos.
Desde el sector de la distribución minorista de los combustibles, Somos Uno, producto de la unión entre Fendipetróleo Nacional y COMCE, explicó que la reducción aplicada por el Gobierno Nacional se debe a una caída de aproximadamente $600 pesos por galón en el Ingreso al Productor de la gasolina.
Por consiguiente, dicho componente fue compensado parcialmente por incrementos en otras variables como el impuesto al carbono, el impuesto nacional y el margen de comercialización minorista, lo que posibilita la rebaja neta de $500 pesos en cada galón.
La opinión del sector frente a la medida
Aunque los gremios y distribuidores se mostraron favorables ante esta decisión, manifestaron que la aplicación inmediata de este nuevo precio podría enfrentar limitaciones operativas.
Esto se sustenta con la explicación de que cada despacho de combustible (desde plantas mayoristas) constituye una compra firme, con precio fijo y que obliga a las estaciones a agotar, primeramente, su inventario a disposición antes de poder emplear la reducción mencionada.
Por lo tanto, según lo explicado por David Jiménez Mejía, vocero de Somos Uno, vender el combustible existente a un precio menor al de la compra se traduciría en pérdidas económicas directas, así como también en riesgos financieros para pequeñas o medianas estaciones y posibles deterioros en la sostenibilidad del servicio.
A pesar de las diferencias entre sectores implicados, desde el Gobierno y el Ministerio se hizo el llamado para que las estaciones implementen, de forma inmediata, la medida en cuestión, la cual debe verse reflejada en tableros, surtidores, facturación electrónica, reportes al SICOM (Sistema de Información de Combustibles Líquidos) y material publicitario.
El cumplimiento de la normativa supone un paso importante, ya que, de no hacerlo, los establecimientos podrían verse inmersos en sanciones administrativas, acciones ante la Superintendencia de Industria y Comercio y bloqueos al SICOM.
Todo esto responde a la estrategia liderada por organismos competentes para garantizar el mantenimiento de la disminución propuesta, la cual está orientada a beneficiar, momentáneamente, el bolsillo de los colombianos.
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