El conflicto armado colombiano ha llevado al borde de la desaparición al pueblo indígena Wounaan, que por siglos habitó el litoral del río San Juan, en el departamento del Chocó.
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Este grupo étnico sobrevive en condiciones precarias en Cali, sin acceso a tierra, sin la posibilidad de cultivar sus alimentos y alejados de los territorios que les daban sentido a su cultura ancestral.
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“Nosotros teníamos un terreno ancestral que era inmenso, y nos sacaron. Fueron los paramilitares, la guerrilla, porque ellos llegaron a amenazar con matarnos a todos”.
Relato uno de los líderes indígenas que hoy se encuentra en un albergue temporal ofrecido por la Arquidiócesis de Cali.
Nómadas forzados por la guerra
El desplazamiento de los Wounaan no fue directo. Antes de llegar a Cali, intentaron asentarse en Buenaventura y Jamundí, pero el conflicto armado también los obligó a huir de esos lugares.
Hoy, sesenta y dos de ellos viven en Cali como nómadas urbanos, a la deriva, sin condiciones dignas ni medios para sostener su modo de vida tradicional.
“Ellos nunca habían salido de su territorio. Solo conocen sus costumbres ancestrales y los cultivos que tenían allá. Llegar a la ciudad ha sido muy difícil”.
Explica un vocero de la Arquidiócesis de Cali, que actualmente les brinda un albergue con servicios mínimos.
Riesgo de extinción
El último censo del DANE identificó apenas 12.066 personas que se reconocen como miembros del pueblo Wounaan en todo el país. Hoy, su supervivencia cultural está en riesgo.
- La mayoría de los indígenas que se encuentran en Cali son niños.
- Muchos presentan signos de desnutrición.
- No cuentan con atención médica completa.
- Su alimentación es básica e insuficiente.
“Están pidiendo solamente que se les dé un terreno donde ubicarse. No quieren lujos, solo tierra para cultivar y mantener sus tradiciones”.
Enfatiza el representante eclesial.
El llamado urgente al Estado
La comunidad hace un llamado directo a la Agencia Nacional de Tierras y a la Sociedad de Activos Especiales (SAE) para que se les asigne un terreno donde puedan reconstruir su vida.
“Volver a su territorio ancestral ya es imposible. La zona está muy complicada. El conflicto armado se ha agudizado”.
Asegura Miguel, uno de los acompañantes del grupo.
El peligro es inminente. Si el Estado no actúa, el pueblo Wounaan podría desaparecer, lo que representaría una grave omisión en la protección de los pueblos indígenas de Colombia.
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