Con el inicio de la temporada de lluvias, la presencia del caracol gigante africano ha vuelto a preocupar a las autoridades ambientales de Cali.
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Desde el pasado 28 de febrero, el Departamento Administrativo de Gestión del Medio Ambiente (Dagma) ha recibido más de 200 reportes ciudadanos alertando sobre la aparición de esta plaga en distintas zonas de la ciudad.
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En respuesta, el Dagma ha ejecutado 209 jornadas de control en espacios públicos, recolectando más de 8.100 ejemplares de este molusco, cuya reproducción se incrementa durante épocas húmedas.
Esta especie, de nombre científico Lissachatina fulica, es hermafrodita ovípara y puede llegar a poner hasta 1.200 huevos al año.
Las comunas 2, 11 y 19 han sido identificadas como puntos críticos de infestación. En sectores como el barrio San Carlos, recientemente se llevó a cabo una nueva intervención de limpieza y formación comunitaria.
Educación ambiental y participación ciudadana
Más allá del control físico, el Dagma también ha apostado por la prevención a través de la educación ambiental. Hasta la fecha, 473 caleños han sido capacitados sobre cómo actuar frente a esta problemática.
“El control del caracol africano no depende solo del Estado. Necesitamos el compromiso de todos los ciudadanos para evitar criaderos, mantener limpios los jardines y no acumular escombros ni residuos orgánicos”.
Señaló Jéssica Galíndez, bióloga y líder del grupo de Gestión de Fauna Silvestre del Dagma.
Galíndez también advirtió que los niños no deben tener contacto con estos animales, ya que representan un riesgo para la salud.
Un riesgo para la biodiversidad y la salud
La expansión del caracol africano altera los ecosistemas locales y representa una amenaza para la fauna nativa. Según un estudio de la Universidad Santiago de Cali, esta especie puede portar parásitos y bacterias peligrosas, como los nematodos del género Angiostrongylus s.p., que pueden transmitirse a humanos y mascotas.
El informe también concluye que la plaga está presente en las 22 comunas de Cali, aunque su proliferación disminuye con el aumento de las temperaturas.
¿Por qué es peligroso?
- Se alimenta tanto de vegetación como de materia animal en descomposición, incluyendo excremento de roedores.
- Al ingerir estos desechos, puede adquirir agentes patógenos que transmite a través del contacto.
- No puede ser erradicado, pero sí controlado con manejo adecuado y participación comunitaria.
El caracol gigante africano no solo pone en riesgo la salud de las personas y sus mascotas, sino que también amenaza el equilibrio ambiental de la ciudad.
Su control no se logra únicamente con operativos institucionales, sino con acciones cotidianas desde el hogar: limpiar, no acumular residuos y reportar su presencia.
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