En los barrios de Cali, especialmente en las comunas del oriente y la ladera, cientos de jóvenes están demostrando que sí es posible transformar la ciudad desde los territorios. A través de proyectos comunitarios, ambientales y educativos, la organización ASOJEM (Asociación de Jóvenes en Marcha) se ha convertido en un referente de liderazgo juvenil y construcción de paz en Cali.
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Una organización que nace del estallido social
ASOJEM surgió formalmente en 2024, pero su origen se remonta a los años 2020 y 2021, durante las protestas sociales que revelaron profundas desigualdades en Cali. Para Jorge Andrés Arboleda Montalvo, presidente de la asociación, ese momento histórico marcó el inicio de un proceso de organización juvenil que buscaba aportar soluciones reales a las comunidades.
“Queremos hacer impacto a través de nuestras campañas, voluntariados. Estamos articulando con jóvenes, universidades, diferentes sectores, lo que buscamos es la transformación social y el empoderamiento juvenil.”
Explicó Arboleda, para 90 minutos.
Desde entonces, la organización ha logrado establecer presencia en comunas como la 12, 13, 18 y 21, promoviendo proyectos de economía solidaria, huertas urbanas y procesos educativos.
Huertas urbanas que se convierten en corredores de paz
Uno de los proyectos más significativos de ASOJEM es la agroecología urbana. En zonas de alta vulnerabilidad, como la comuna 21, la falta de alimentos y servicios básicos es una realidad diaria. Allí, la creación de huertas no solo combate el hambre: también ayuda a superar fronteras invisibles y tensiones entre pandillas.
Estas huertas se han convertido en espacios de convivencia y trabajo colectivo, donde los jóvenes son vistos como agentes de cuidado y no como actores de conflicto.
“Buscamos es que haya una paridad de derechos, sobre todo ambientales, de disfrute. Que ese bosque urbano sea para esa población, pero que sea una iniciativa juvenil.”
Añadió Arboleda.
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Retos y estigmas: la otra cara del trabajo comunitario juvenil
ASOJEM reconoce que uno de sus mayores desafíos es enfrentar la desconfianza que existe hacia muchas organizaciones sociales. En Cali, la politización de iniciativas comunitarias ha generado recelo, especialmente en sectores golpeados por la violencia.
La inseguridad también representa un obstáculo. En comunas como la 12 y 18, los jóvenes líderes suelen ser estigmatizados. Sin embargo, la estrategia de ASOJEM inicia siempre con actividades visibles y comunitarias, pintura de parques, trabajo con JAC y brigadas sociales que permiten cambiar la percepción del territorio.
Poco a poco, los habitantes empiezan a ver a esos jóvenes como protectores del barrio.
Alianzas, políticas públicas y proyección rural
El trabajo de la Asociación Jóvenes en Marcha, ha logrado articularse con entidades como la Alcaldía de Cali, logrando avances como la creación del primer decálogo de cultura ciudadana juvenil de la ciudad.
La organización también extendió su impacto al área rural de Candelaria, donde acompaña procesos campesinos y fomenta economías solidarias para comunidades históricamente excluidas.
Sembrando futuro: el legado de ASOJEM
Hoy, ASOJEM avanza en la construcción de mercados campesinos, huertas urbanas, programas educativos y una emisora comunitaria. Su visión es clara: crear estructuras sostenibles que permitan a los jóvenes ejercer liderazgo, transformar sus barrios y construir paz desde lo local.
Con este trabajo, ASOJEM confirma que los jóvenes no solo marchan: también siembran, organizan, cuidan y construyen futuro.
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