Se cumplen 40 años de la masacre del Diners Club, una tragedia que estremeció a Cali y dejó una herida imborrable en la ciudad.
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El 4 de diciembre de 1984, un intento de asalto en el edificio Otero, ubicado en el centro de la ciudad, en la emblemática Plaza Cayzedo, terminó en un baño de sangre con nueve muertos y cinco heridos.
El ataque perpetrado por tres hombres liderados por Jaime Serrano Santibañez, tenía como objetivo robar 885.000 pesos de la época. Sin embargo la situación se salió de control y derivó en una de las peores masacres de la época.
El asalto que se convirtió en tragedia
A las 10:30 de la noche, los asaltantes ingresaron al edificio armados con una pistola con silenciador y armas blancas. En su camino, asesinaron a sangre fría a trabajadores y vigilantes. Un guarda, malherido, logró asomarse por una ventana y pedir auxilio, revelando la magnitud de la tragedia.
Aunque los asaltantes lograron huir con el botín, fueron capturados a pocas cuadras del lugar. Más tarde, fueron condenados a 30 años de prisión, la pena máxima en aquel entonces.
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La masacre dejó secuelas imborrables. Sobrevivientes como una secretaria que hoy vive en Estados Unidos y un joven de apellido Rojas prefirieron guardar silencio.
"Nadie se lo podía creer, de las personas que sobrevivieron esta la secretaria y un joven de apellido Rojas, que no han querido hablar de esto, porque es imborrable"
Señaló el periodista Álvaro Mina.
Los familiares de las víctimas nunca recibieron indemnización, ya que los perpetradores carecían de bienes que permitieran compensar el daño.
Diego Garcés, abogado de las víctimas, recuerda la lucha infructuosa por lograr justicia reparativa.
“Eran individuos completamente carente de recursos, y completamente ajenos a cualquier tipo de propiedad que valiera la pena pelear desde el punto de vista indemnizatorio”.
Señaló Diego Garcés, abogado de las víctimas.
Un diciembre marcado por el horror
El contexto de la masacre, ocurrida en diciembre, un mes asociado a la alegría y la celebración, amplificó el impacto emocional en la comunidad caleña.
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