La incertidumbre por el futuro de los diálogos de paz en Buenaventura aumentó luego de las declaraciones de Fabio Cardozo, delegado del Gobierno en las conversaciones con las estructuras criminales Los Chotas y Los Espartanos, quien manifestó su preocupación por los anuncios del presidente electo Abelardo de la Espriella sobre la transformación de la Oficina del Alto Comisionado para la Paz.
Únete a nuestro canal de WhatsApp + ¡Síguenos en Google News!
Cardozo aseguró que, justamente cuando se avanzaba en el desmonte parcial de una de estas estructuras criminales, el proceso enfrenta un panorama incierto debido a los cambios que plantea el nuevo Gobierno. El cual se posesionará el 7 de agosto en la Casa de Nariño:
"Hay mucha incertidumbre frente a los anuncios del presidente de la República. No sé qué va a pasar en Buenaventura. Realmente les confieso que me entristece salir de Buenaventura, pero seguiré adelante como ciudadano de Colombia y como un demócrata acompañándoles".
Afirmó Fabio Cardozo.
De igual manera, el delegado explicó que, si el proceso de diálogo llega a su fin, continuará respaldando las iniciativas de construcción de paz. Aunque ya no desde un cargo oficial.
Lea además: Operativo militar permitió rescatar a 45 personas secuestradas en el Chocó

Buenaventura y la incertidumbre ante las decisiones de seguridad del próximo Gobierno de Colombia
Cardozo reconoció que la situación en Buenaventura aún presenta importantes desafíos:
"Buenaventura todavía tiene muchos problemas, sigue habiendo extorsión, sigue habiendo muertes. Nosotros no lo resolvimos; atenuamos la situación, trazamos una línea, estábamos caminando y la cosa iba bien, pero se interrumpió", expresó.
Pese a sus reparos, el funcionario deseó éxito al nuevo Gobierno en la búsqueda de soluciones para el principal puerto sobre el Pacífico colombiano.

Por su parte, el Instituto de Estudios para el Desarrollo y la Paz (Indepaz) advirtió que el eventual desmonte de las oficinas encargadas de la política de paz podría representar un cambio profundo en la estrategia del Estado frente al conflicto armado.
En suma, la organización considera que eliminar estos espacios significaría abandonar los mecanismos de diálogo y privilegiar una respuesta centrada exclusivamente en el ámbito militar. Dejando de lado años de aprendizaje institucional y esfuerzos encaminados a la construcción de una paz negociada en los territorios más afectados por la violencia.











