El acné es una de las enfermedades más comunes alrededor del mundo, la cual puede presentarse en cualquier etapa de la vida del ser humano.
Esta condición tiene especial tendencia a comprometer las zonas de la cara, el tórax y la espalda superior, aunque con diferentes niveles de afectación según el tipo de acné que pueda presentarse.
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Dentro de ese esquema variado se encuentran el acné leve, acné moderado y acné severo, siendo casos que deben enfocarse desde un punto de vista profesional para su tratamiento.
Tipologías y diferencias
De acuerdo con lo mencionado por el dermatólogo Hernando Moreno, existen algunos factores que diferencian los distintos tipos de acné existentes en las personas como lo son:
- Acné leve: suele ser identificado por las llamadas ‘espinilllas’. Es un acné más sencillo, caracterizado por puntos negros o blancos.
- Moderado: en este punto, se evidencia la aparición de barros y un mayor nivel de inflamación.
- Acné pustuloso: pueden haber quistes o nódulos.
- Acné cicatrizado: haciendo referencia a las marcas permanentes de la piel que quedan como secuelas tras la curación de las lesiones inflamatorias.
No obstante, la clasificación del acné también se ha segmentado por géneros, ya que esta enfermedad no se manifiesta de la misma manera en hombres que en mujeres.
"No es lo mismo el acné en una mujer que en un hombre. Tampoco es lo mismo un acné en una persona juvenil, el cual puede darse inclusive en un recién nacido o a un anciano. No son tan comunes, pero pueden llegar a dar",
Argumentó Moreno.

Por otro lado, dentro de los factores principales que incrementan la aparición del acné se encuentran la herencia (análisis para ver si los padres de la persona han sufrido el mismo patrón), variables hormonales e incluso, factores ambientales.
Otra de las causas asociadas al ciclo de la enfermedad está en el alto consumo de multivitaminas, creatinas o proteínas, lo que puede empeorar el acné o dar pie al surgimiento de la llamada 'reacción acneiforme’.
Lo anterior está vinculado también a la unidad pilosebácea, que compromete el pelo y la glándula del sebo. Ahí empieza la acumulación de grasa que genera la proliferación de microbios, infectando y produciendo la inflamación por acné.
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Los productos y tratamientos recomendados
Conforme sea identificado la clase de acné que posee la persona, existen diferentes tratamientos que se ajustan a dichas necesidades específicas.
Si se trata de un acné leve, usualmente se recurre al tratamiento tópico a base de entidades de ácido retinoico o queratolíticos que lisan la parte superficial de la piel para destapar los poros.
Por el contrario, cuando se habla de acné moderado, el tratamiento oral como antibióticos suele ser una alternativa, mientras que para el acné severo se requieren sustancias más especializadas bajo la administración de un especialista.

"Hay una cosa muy importante y es que la gente no se automedique, porque generalmente llega mucha veces al consultorio ya tratado, donde se le ha formulado en la casa, el farmaceuta o tiendas dermatológicas y eso no debe ser así. El acné debe ser enfocado desde el punto de vista profesional"
Señaló el doctor.
Dentro de la gama de opciones, también es recomendado:
- El uso de protectores solares, en forma de gel o loción, para mitigar afectaciones de dicha índole
- Evitar el contacto con las zonas comprometidas
- Llevar a cabo una buena dieta (evitando lácteos y ultra procesados)
Lo anterior funciona especialmente para los casos donde las manchas o cicatrices persisten, donde también puede contemplarse tratamientos tecnológicos como rayos láser, luz azul o luz pulsada, los cuales son dirigidos por el dermatólogo para eliminar estas secuelas de la piel.
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