Una inesperada situación se vivió durante uno de los partidos de Carlos Alcaraz, en el Australian Open cuando el tenista español debió retirarse una pulsera de monitoreo Whoop en pleno juego, generando comentarios entre aficionados y analistas del tenis mundial.
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La decisión no fue estética, sino una respuesta obligada por la solicitud de la jueza de la silla.
Por su parte, la pulsera Whoop es un dispositivo utilizado por muchos atletas, incluyendo figuras de alto rendimiento, para monitorear variables físicas y biométricas como la frecuencia cardíaca, la calidad del sueño, nivel de estrés y recuperación muscular.
Aunque esta tecnología es útil para la preparación y el análisis posterior al entrenamiento o la competencia, no está permitida durante los partidos oficiales de tenis bajo la normativa de la ATP (Asociación de Tenistas Profesionales).
¿Qué dice el reglamento sobre dispositivos electrónicos?
Las reglas del tenis prohíben que los jugadores usen tecnologías que no estén específicamente autorizadas mientras disputan un punto o un partido.
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Esto incluye gadgets que puedan ofrecer datos en tiempo real que influyan de manera directa en decisiones tácticas durante el juego.
Aunque la intención de Alcaraz no era sacar ventaja competitiva, pues Whoop registra información para análisis posterior y no transmite datos en vivo, los oficiales consideraron que el dispositivo debía retirarse para cumplir con los estándares del reglamento.
La resolución en la cancha
Alcaraz se mostró colaborativo y respetó de inmediato la instrucción de retirar la pulsera. El percance se convirtió rápidamente en tema de conversación en redes sociales, donde muchos internautas lo interpretaron como una anécdota curiosa.
Mientras otros aprovecharon para debatir sobre la necesidad de actualizar reglas deportivas frente a las nuevas tecnologías que utilizan los atletas en su preparación.
¿Qué es Whoop?
El modelo de negocio de Whoop se basa en la suscripción: por una cuota anual que parte de los 199 euros, se accede al dispositivo y a todo el software de análisis avanzado. Si el usuario deja de pagar, la pulsera pierde muchas de sus funciones y se convierte en un accesorio limitado.
Y el problema original se plantea en que se debe prohibir cualquier herramienta tecnológica que pueda influenciar el 'coaching' en tiempo real, por su parte, la empresa recalca que "¡los datos no son esterorides!"
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