El Senado de Colombia aprobó recientemente un proyecto de ley que busca garantizar que las jornadas escolares no comiencen antes de las 7:00 a.m. Esta iniciativa responde a múltiples estudios y demandas ciudadanas que promueven mejores condiciones para estudiantes, docentes y comunidades educativas en cuanto a salud, rendimiento y bienestar.
Asimismo, la propuesta será enviada a la Cámara de Representantes para su aprobación final. En su presentación, los hacedores del proyecto señalaron que el objetivo es armonizar los horarios escolares con los ritmos biológicos de los alumnos. Evitando los horarios madrugadores y promoviendo un mejor rendimiento académico.
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¿Por qué no empezar clases antes de ese horario?
Existen evidencias científicas que relacionan horarios escolares muy tempranos con consecuencias negativas en el sueño, la concentración y la salud mental de estudiantes. Iniciar clases muy de madrugada puede afectar el descanso, provocar somnolencia durante el día y disminuir el desempeño académico. Según se argumenta en el proyecto de Ley.
Además, este cambio podría favorecer la equidad: el desplazamiento a horas muy tempranas representa un sacrificio para estudiantes de zonas periféricas o de menores recursos. Que dependen de transporte público o acompañamiento familiar para llegar al colegio.
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Asimismo, según Angie Marcela Vargas, directora del programa de derecho de la Universidad Autónoma de Occidente, se sustenta este proyecto con dos factores claves:
"Ellos (promotores del proyecto de ley) se refieren al bienestar, buscan como que haya mayor bienestar en las familias, que haya un impacto positivo dado que pues al no tener que eh entrar tan tan temprano los niños al colegio, pues entonces eso puede darle un un mayor desarrollo y un impacto positivo a la familia".
Ahora bien, también se tiene en cuenta la salud de los menores de edad e incluso sus derechos:
"También se habla de los derechos fundamentales de los niños, al descanso, al juego, entonces pues digamos que esos son algunas de las cosas que motiva este proyecto de ley".
Impactos previstos y desafíos
Con esta norma, los establecimientos educativos deberán reestructurar sus horarios, ajustes de transporte escolar, salidas y recesos. Los colegios rurales o ubicados en municipios con distancias largas podrían enfrentarse a retos logísticos más complejos.
También será clave el análisis del calendario escolar: garantizar el cumplimiento del número de semanas de clase sin prolongar excesivamente el año lectivo puede requerir reorganización curricular.
Finalmente, aún le queda camino por recorrer a dicha propuesta:
"Hay que esperar a que continúe su trámite legislativo para que sea ley de la República. Una vez este sí es aprobado, la vigencia que establece la norma se empezaría a aplicar desde el momento en el que se promulgue, es decir, en el que salga ya se se sancione por parte del presidente de la República y demás". Recalcó Angie Marcela Vargas, directora del programa de derecho de la Universidad Autónoma de Occidente.

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