Entre tantas tareas del hogar, cambiar las sábanas suele quedar en segundo plano. A diferencia de limpiar la cocina, esta actividad no siempre tiene una fecha fija en el calendario doméstico. Sin embargo, dormir sobre ropa de cama limpia va más allá del orden: es un asunto de salud.
Durante la noche, las sábanas acumulan restos de sudor, células muertas, polvo e incluso residuos de cosméticos, lo que crea un entorno propicio para ácaros, bacterias y hongos. Estas partículas, invisibles a simple vista, pueden tener un impacto silencioso pero significativo en el bienestar, tanto en personas con alergias como en quienes no presentan síntomas.
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“El hábito de dormir sobre sábanas limpias influye directamente en la calidad del descanso y en la prevención de problemas respiratorios o infecciones leves en la piel”, comentó a National Geographic Luis Domenech, especialista en descanso y fundador de la empresa Dormitorum.
En su experiencia, muchos de los trastornos del sueño que se achacan al colchón o la almohada en realidad están vinculados a la falta de higiene en la ropa de cama.
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¿Cada cuánto cambiar las sábanas?
Según Domenech, la recomendación general es renovarlas una vez por semana. Esta frecuencia ayuda a mantener a raya la acumulación de microorganismos y agentes que pueden afectar la salud respiratoria o cutánea. En el caso de las fundas de almohada, el lavado frecuente también contribuye a prevenir imperfecciones en la piel.
Ahora bien, el médico Julián Hernández puntualiza que hay situaciones específicas que exigen mayor cuidado. Por ejemplo, cuando alguien en casa está enfermo, lo ideal es cambiar las sábanas cada dos o tres días para reducir el riesgo de contagio. En climas cálidos o húmedos, donde se suda más durante la noche, se aconseja hacerlo cada tres o cuatro días.
Igualmente, si hay mascotas que duermen en la cama, lo recomendable es cambiar las sábanas cada cinco a siete días, ya que los animales pueden transportar polvo, pelos y otros alérgenos.
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Y para quienes sufren de asma o alergias, lo ideal es hacerlo dos veces por semana, como medida preventiva ante los ácaros del polvo.
En el caso de camas en las habitaciones de invitados o de uso esporádico no requieren un cambio tan frecuente. En esos casos, lavar las sábanas una vez al mes es suficiente, siempre y cuando se mantengan almacenadas en un lugar seco y protegido del polvo.

Consejos para lavar las sábanas correctamente
No basta con cambiarlas, también es importante lavarlas de forma adecuada. El especialista recomienda separar los tejidos por color y material antes de meterlos a la lavadora.
Para el algodón o mezclas comunes, un ciclo suave es suficiente. Si hubo enfermedad reciente, se debe usar agua caliente, a partir de 60 °C, para eliminar bacterias. En cambio, los tejidos delicados requieren agua templada o fría, dependiendo de su composición.
Durante el secado, lo ideal es usar temperaturas medias o bajas para preservar la calidad de las fibras. Finalmente, se sugiere guardar las sábanas limpias en un lugar ventilado y sin humedad, e ir alternando los juegos disponibles para que duren más.
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