En nuestra sección de "Carga Positiva", donde les compartimos esas acciones buenas que realizan caleños y colombianos, impactando positivamente a nuestra región y a nuestro país, esta vez exploraremos la fundación Cristo de la Calle, una organización que, desde hace más de 20 años, ha transformado vidas al apoyar a las personas en situación de calle.
Por esto, hoy nos acompaña el señor Jorge, diácono de la Arquidiócesis de Cali, quien nos hablará acerca de esta iniciativa muy bonita que comenzó hace más de 20 años: la Fundación Cristo de la Calle.
La historia detrás de la Fundación Cristo de la Calle
Señor Jorge, bienvenido a 90 Minutos.
– Muchas gracias.
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Bueno, empecemos hablando justamente de cómo nace esta idea de querer ayudar, servir y aportar positivamente a aquellos que muchas veces son los más necesitados y, tristemente, los más olvidados en nuestra sociedad.
– La fundación católica nace de una experiencia mística. Yo estaba un poquito entregado al mundo; había estudiado, soy químico egresado de la Universidad del Valle, y trabajé para una empresa multinacional canadiense que patrocinó el transbordador espacial Columbia.
– En ocho años llegué a ser jefe del centro de investigación y desarrollo, manejando laboratorios especiales. Por ejemplo, la ventanería expuesta del edificio Torre de Cali pasó por nuestras manos, con aleaciones que resistieran la fuerza de los vientos.
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– Uno cuando está en una empresa multinacional gana buena plata, pero me embolaté en el mundo. Tuve un hijo y, por una enfermedad, prácticamente me lo entregaron muerto aquí en Cali. Sin embargo, el Señor me lo devolvió a la vida. Esa experiencia mística cambió mi historia, me hizo pensar que la vida es un soplo y que estamos expuestos a golpes en cualquier momento. Sentí el llamado de servir a los pobres.
¿Cómo nació?
– Cristo de la Calle nació hace 28 años en la parroquia del Divino Niño, en Cali. Al inicio, recogíamos alimentos y atendíamos a más de 110 personas diarias. Sin embargo, enfrentamos muchas dificultades, como rechazo de los comerciantes del sector y amenazas. Pero con oración y esfuerzo, conseguimos un lugar en el sur de Cali, donde ahora tenemos la iglesia, el comedor y espacios para atender a las personas necesitadas.
Historias que transforman vidas
Señor Jorge, muchas veces dentro de esta situación de calle hay historias impactantes. ¿Recuerda alguna en particular que le haya marcado?
– Sí, una vez ayudamos a un joven y a su esposa que vivían en la calle, consumidos en las drogas. No tenían documentos, así que trabajamos con la registraduría para que obtuvieran su cédula. Con el tiempo, él hizo un curso en el SENA y logró salir adelante.
– Años después, lo encontré trabajando como vigilante, organizado y feliz con su esposa. Me agradeció por ayudarle a cambiar su vida.
¿Cómo apoyar esta labor?
Sabemos que mantener esta obra no es fácil. ¿Cómo hacen para recibir apoyo y continuar ayudando a tantas personas?
– Tengo una empresa especializada en medio ambiente, que nos permite sostener parte de la fundación. También recibimos apoyo de la industria y donaciones. En nuestras eucaristías, las personas ofrendan alimentos, y los servidores de la fundación aportan lo que falta para preparar los almuerzos.
Un llamado a la acción
Finalmente, ¿qué mensaje le daría a quienes desean ayudar pero no saben cómo empezar?
– Cuando sientan el llamado, no lo piensen dos veces. Arranquen. El Señor proveerá el camino.
Un ejemplo de cómo pequeñas acciones pueden generar grandes cambios. Si desean apoyar a la Fundación Cristo de la Calle, pueden visitarlos en Ciudad Jardín, Cali, todos los sábados desde las 3 p.m. hasta las 8 p.m.
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