viernes, junio 18 2021

.

Zaperoco

El primer Zaperoco tenía ya la semilla del templo salsero en el que se convertiría. No recuerdo el nombre del primer DJ, era un niche corpulento y bacán que guapeaba a punta de vinilos y tenía el sabor para poner a bailar a la pipol

Zaperoco
Crédito de foto: Especial para 90minutos.co

Los mejores bares son aquellos donde sos amigo del DJ. Por eso los sitios de rumba crossover nunca me fueron acogedores, no hay una barra que invite a la charla, a la conversa de lo más importante en estos sitios: la música. Y al primer bar que fui se llamaba Taberna Latina, un bar que promocionaban en un programa radial que salía los lunes acercándose la medianoche y sonaba salsa que no se escuchaba en el resto de los siete días de la semana. Y allí hice buenos amigos, entre ellos al DJ errante Gary Domínguez, al DJ Gonzalo y al Dj Osman Arias.

Lea también: El Decálogo del Buen Melómano

Si, primero Conocí a Osman que, a Zaperoco, y conocí a Zaperoco antes que llegara Osman.  A mediado de los noventas Zaperoco era un rumor en el barrio, un sitio salsero que quedaba en el norte de Cali, pero los salseros que vivíamos en el oriente no conocíamos; fue una tarde que quise acortar camino cuando me dirigía al Dari de la Avenida Sexta que me encontré con la Z pegada en una casa de pinta colonial. Esa noche conocí Zaperoco.

El primer Zaperoco tenía ya la semilla del templo salsero en el que se convertiría. No recuerdo el nombre del primer DJ, era un niche corpulento y bacán que guapeaba a punta de vinilos y tenía el sabor para poner a bailar a la pipol; por razones que desconozco el Zaperoco estuvo cerrado un tiempo, y la rumba toco seguirla en la Taberna Latina, Tiempo Libre de Richard Yory, el TinTindeo cuando queda al lado del Club Noel, Tierra Mestiza, La Bodeguita del Medio, Evocación, La Ponceña, Bachata, y en un sitio que pocos conocieron por su corto tiempo al aire, Perro Sediento, sobre la quinta cerca a La Latina, donde el Dj era Osman Arias.

Lea también:

La decencia de Luigui Texidor

La segunda temporada de Zaperoco, que tristemente acaba de terminar, empezó con Osman en las perillas. De profesión payaso, Osman por esos días también se ganaba la vida dándole vida a su personaje Alambrito en fiestas infantiles; de allí que en muchas ocasiones dominando la escena en la barra, nos transmitía con sus gestos lo que nosotros también sentíamos en el hipocampo al escuchar una moña de vientos de los metales del terror, un solo de Richie Ray, o los pregones profundos de Andy Montañez.

Zaperoco entendió al melómano y al bailador, era frecuente escuchar nuevas propuestas musicales, que intercaladas entre los clásicos de la salsa de radio y salsoteca alimentaban la pasión por este movimiento musical.  Por ejemplo, fue de los primeros sitios donde empezó a conocerse la música del Grupo Bahía, Te Vengo a Cantar era uno de los himnos del Zaperoco de los 90s, nos aprendimos su letra a punta de bailarlo, que era la mejor forma de aprenderse una canción.

La iconografía salsera ocupaba todas las paredes de esta casona convertida en salsoteca, el reto era conocer los nombres de todos los personajes salseros de cada foto, varias de ellas firmadas por los propios músicos. Se podía ir solo a escuchar la música, hablar con Osman sobre casa tema que sonaba, su compositor, la orquesta, arreglista, compositor, fechas, anécdotas, y siempre se encontraba con quien más compartir todos estos datos que al resto del mundo le parecen inútiles pero que alimentan el alma; y al final terminabas bailando. Esa era la magia de Zaperoco, donde pasaban cosas a veces irreales, como por ejemplo aquella vez que una pareja empezó a darse sus primeros besos en la pista bailando Sonido Bestial, o bailar temas que supuestamente no están para llenar pista como MAYEYA de Mongo Santamaría, o JUST THE TWO OF US en formato de latin jazz por Paquito Echavarría. Cosas tan irreales como que un virus los haya obligado al cierre.

Estamos seguros que solo es un receso temporal, todos vacunados esperaremos para una tercera temporada de Zaperoco recargada de mucha salsa, para volvernos a encontrar a Osman Arias, el pillo buena gente.

Más columnas del autor:

La gratitud con Tito Rojas, El Cano y Willie Colón

Sigue nuestras redes sociales:

Acerca del Autor

Wilmer Zambrano

Caleño, salsero, ingeniero, melómano, bloguero y twittero. https://twitter.com/SalsaChevere_

Noticias Relacionadas