El virus de manos, pies y boca, conocido médicamente como enfermedad mano-pie-boca, es una infección viral contagiosa que afecta principalmente a niños menores de cinco años, aunque también puede presentarse en adolescentes y adultos. Asimismo, esta enfermedad es causada generalmente por el virus Coxsackie A16, perteneciente al grupo de los enterovirus, aunque otros tipos como el enterovirus 71 también pueden estar relacionados con algunos brotes.
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De acuerdo con los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC), esta infección suele propagarse rápidamente en guarderías y colegios debido al contacto cercano entre los niños.
Asimismo, el contagio ocurre a través de la saliva, secreciones respiratorias, heces, líquidos de las ampollas y superficies contaminadas.
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Más detalles sobre los síntomas de virus de manos, pies y boca
Los síntomas suelen aparecer entre tres y seis días después del contagio, según el médico Sebastián Tamayo. La enfermedad generalmente inicia con fiebre, dolor de garganta, cansancio, pérdida del apetito y malestar general.
Posteriormente aparecen pequeñas llagas dolorosas dentro de la boca, especialmente en la lengua, encías y mejillas internas, en este punto es recomendable siempre evitar medicar sin una valoración previa de un médico. Después, surgen erupciones o ampollas en las palmas de las manos y las plantas de los pies, aunque también pueden presentarse en glúteos y piernas.
Según la Organización Mundial de la Salud, las lesiones en la boca pueden dificultar la alimentación e hidratación de los niños, por lo que una de las principales complicaciones es la deshidratación.
Según el médico Tamayo, en la mayoría de los casos, la enfermedad desaparece por sí sola en un periodo de siete a diez días y no requiere un tratamiento específico; más allá de controlar la fiebre, aliviar el dolor y mantener una adecuada hidratación. Sin embargo, si los síntomas incrementan, lo más recomendable es acudir a un centro asistencial.
La OMS ha advertido en diferentes reportes epidemiológicos que algunos enterovirus asociados a esta enfermedad, especialmente el enterovirus 71, pueden ocasionar complicaciones neurológicas poco frecuentes como meningitis viral o encefalitis. Sin embargo, estos casos graves son raros y la mayoría de pacientes se recupera completamente.
Los expertos recomiendan medidas preventivas sencillas pero efectivas: lavado frecuente de manos, limpieza de juguetes y superficies, evitar compartir utensilios y mantener en casa a los niños enfermos mientras presenten síntomas. Estas acciones ayudan a reducir la propagación del virus, especialmente en espacios escolares y familiares.
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