La dismorfia corporal es un trastorno de salud mental que lleva a las personas a desarrollar una percepción distorsionada de su apariencia física. Quienes la padecen suelen concentrarse de manera excesiva en defectos que, en muchos casos, son mínimos o incluso inexistentes para los demás. Aunque es un tema poco visibilizado, especialistas advierten que puede tener un impacto significativo en la calidad de vida.
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Según una revisión científica publicada en 2025, la dismorfia corporal tiene una prevalencia cercana al 17 % en la población general, con una mayor incidencia en mujeres y una presencia más alta en Latinoamérica que en otras regiones del mundo.
Uno de los síntomas más frecuentes es la preocupación constante por la imagen física. Las personas pueden sentirse inconformes con su peso, estatura, rostro o alguna parte específica de su cuerpo, aun cuando su apariencia se encuentre dentro de parámetros saludables. Esto puede llevarlas a pasar largos periodos observándose en espejos o, por el contrario, evitando verse por completo.
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Conductas relacionadas con la apariencia de las personas
También son comunes las conductas repetitivas relacionadas con la apariencia. Expertos señalan que algunas personas revisan constantemente cómo luce su cuerpo, acomodan su ropa para ocultar ciertas zonas o evitan exponerse ante otros por temor a recibir críticas. Estos comportamientos suelen estar acompañados por pensamientos negativos sobre sí mismos y una baja autoestima.
Otro síntoma importante es el aislamiento social. El miedo a ser juzgado o rechazado puede hacer que quienes padecen este trastorno eviten reuniones, actividades recreativas o incluso situaciones laborales y académicas. La falta de confianza en la propia imagen termina afectando las relaciones personales y el desempeño en distintos ámbitos de la vida.
En los casos más graves, la dismorfia corporal puede estar asociada con trastornos alimentarios y problemas físicos derivados de conductas extremas para modificar el cuerpo. Entre las complicaciones que observan los profesionales de la salud se encuentran la desnutrición, alteraciones en los niveles de sodio y potasio. E incluso hospitalizaciones por afectaciones médicas severas.
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