El ictus cerebral, también conocido como accidente cerebrovascular (ACV), es una condición médica grave que ocurre cuando el flujo sanguíneo al cerebro se interrumpe o reduce, privando al tejido cerebral de oxígeno y nutrientes esenciales. Esta interrupción puede causar daño cerebral en minutos, convirtiéndolo en una emergencia médica que requiere atención inmediata.
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Asimismo, existen dos tipos principales de ictus:
- Ictus isquémico: Representa aproximadamente el 85% de los casos y se produce por la obstrucción de una arteria cerebral, generalmente debido a un coágulo sanguíneo.
- Ictus hemorrágico: Ocurre cuando un vaso sanguíneo en el cerebro se rompe, provocando sangrado en el tejido cerebral.
Ambos tipos pueden causar daños significativos y requieren tratamientos específicos.
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Causas y factores de riesgo de este accidente cerebrovascular
Los factores de riesgo para el ictus incluyen hipertensión arterial, diabetes, colesterol alto, tabaquismo, obesidad y sedentarismo. Además, el estrés crónico ha sido identificado como un factor que puede aumentar el riesgo de sufrir un ictus.
Justamente, el Vaticano confirmó que esta fue la razón del fallecimiento del papa Francisco. Quien también afrontaba una diabetes tipo dos y una neumonía bilateral.
Ahora bien, un estudio publicado en la revista Neurology reveló que las personas con el grupo sanguíneo A tienen un riesgo ligeramente mayor de sufrir un ictus cerebral antes de los 60 años.
Por su parte, el neurólogo Steven Kittner sugiere que la causa podría estar relacionada con factores de coagulación sanguínea y proteínas circulantes asociadas con la formación de coágulos.
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Síntomas de alerta para ictus cerebral
Los síntomas de un ictus suelen aparecer de forma repentina e incluyen:
- Debilidad o entumecimiento en la cara, brazo o pierna, especialmente en un lado del cuerpo.
- Dificultad para hablar o entender el lenguaje.
- Pérdida de visión en uno o ambos ojos.
- Dolor de cabeza severo sin causa conocida.
- Mareos, pérdida de equilibrio o coordinación.
Reconocer estos síntomas y buscar atención médica inmediata es crucial para minimizar el daño cerebral y mejorar las posibilidades de recuperación.
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