La preeclampsia es una de las complicaciones más importantes del embarazo y representa un riesgo significativo tanto para la madre como para el bebé. Se trata de una condición que generalmente aparece después de la semana 20 de gestación y se caracteriza por un aumento de la presión arterial acompañado de alteraciones en diferentes órganos, como el riñón, el hígado e incluso el cerebro.
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Según explica la médica especialista Paola Méndez, esta enfermedad tiene un componente inmunológico e inflamatorio que puede progresar a formas más graves como la eclampsia, donde se presentan convulsiones.
Uno de los aspectos clave en el manejo de la preeclampsia es la detección temprana. Méndez enfatiza que antes de la semana 20 es posible realizar exámenes como el Doppler de arterias uterinas y pruebas de laboratorio que permiten identificar el riesgo en cada gestante.
Este enfoque preventivo es fundamental, especialmente en mujeres con antecedentes familiares, obesidad, enfermedades renales o altos niveles de estrés durante el embarazo.
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Más sobre la preeclampsia y el embarazo
El control prenatal adecuado es esencial para identificar signos tempranos de la enfermedad. Entre los síntomas más frecuentes se encuentran el dolor de cabeza intenso, el dolor abdominal. Especialmente en la parte superior, la hinchazón de manos y pies, y el aumento progresivo de la presión arterial.
“Se detecta con un control prenatal adecuado evidenciando que está en aumento la presión arterial”.
Señala Méndez, quien también destaca la importancia de vigilar la función renal y hepática.
Ahora bien, los antecedentes familiares tienen un papel importante:
"Si ha habido antecedentes familiares de la madre, de la hermana, si ha tenido obesidad, si ha tenido problemas renales, si ha tenido alto estrés en la gestación, puede tener mayor riesgo de preeclampsia".
El tratamiento de la preeclampsia implica un equilibrio entre proteger la salud de la madre y permitir que el bebé alcance un desarrollo adecuado. En muchos casos, la única forma definitiva de tratarla es finalizar el embarazo.
Sin embargo, el objetivo médico es prolongar la gestación lo suficiente para que el bebé tenga un peso adecuado, idealmente superior a los 2000 o 2500 gramos, y pulmones maduros.
“La manera de curar o tratar la preeclampsia es terminando el embarazo”, afirma Méndez.
Además, existen medidas preventivas como el uso de aspirina en pacientes de riesgo, una buena alimentación y la reducción del estrés. Por ende, se debe tener mucho cuidado en la etapa de gestación.
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