La lactancia materna es uno de los pilares fundamentales para el desarrollo de un bebé en sus primeros meses de vida. No solo aporta los nutrientes necesarios, sino que también influye en su crecimiento físico, emocional y mental.
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Aunque se habla con frecuencia de los beneficios de la lactancia, poco se explora la relación entre este acto y las emociones tanto de la madre como del bebé.
La médica pediatra Anyeli Ramos identificó una conexión profunda entre el proceso de lactancia y el estado emocional de ambos. Para respaldar su hipótesis, realizó un estudio con más de 630 madres.
Durante la investigación, la doctora observó comportamientos en los bebés que le indicaban que algo no andaba bien: espasmos, llanto inconsolable, miradas de temor, entre otros. Frente a estas señales, decidía hablar con las madres, indagando sobre su historia de vida, el embarazo y su situación actual. Así lograba encontrar la raíz emocional de lo que los bebés estaban manifestando.
Sanar para vincular
Lo primero que la doctora busca identificar es de dónde proviene el “drama emocional”: puede haber sido vivido durante el embarazo, en la infancia de la madre, o incluso cuando ella misma estaba en el vientre de su madre.
Muchas mujeres descubren, en este proceso, que sus propias madres atravesaron embarazos difíciles, y esa carga emocional inconsciente recae sobre ellas. Por eso, iniciar un proceso de sanación no solo ayuda a la madre, sino que también fortalece el vínculo con su bebé.
Una de las pacientes relató que su embarazo fue hermoso y que tenía una relación amorosa y comprensiva con su esposo. Sin embargo, al reflexionar sobre su infancia, recordó un hecho traumático: a los cuatro años, su madre fue asesinada por su padre, quien era drogadicto y alcohólico. Ese dolor, aunque aparentemente superado, resurgió al convertirse en madre. Por eso, muchas mujeres sienten una necesidad inexplicable de llorar durante la lactancia: es una señal de que hay heridas emocionales por sanar.
Vínculo mamá e hijo
Amamantar no es solo alimentar. Es un acto de conexión emocional profunda donde se involucran el tacto, la vista, el olfato, el gusto y la vibración emocional.
Esa vibración se refiere a que el bebé siente lo que siente la madre. Si la madre experimenta dolor, incomodidad o angustia al dar pecho, el bebé también lo percibe. En cambio, si la madre se encuentra relajada, en una postura cómoda, escucha música suave, en un ambiente agradable, el momento se transforma en una experiencia positiva para ambos.
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Recomendaciones para una lactancia consciente:
- Crea un espacio cómodo y agradable para lactar.
- Practica meditaciones o visualizaciones durante la lactancia. Puedes enfocarte en el perdón, la reconciliación y afirmaciones positivas.
- Repite con amor a tu bebé frases como: “Me siento orgullosa de ser tu mamá. Te amo y gracias por elegirme.”
Esta afirmación es poderosa. Según el psicoanálisis, cada bebé elige a sus padres, y repetirle esta frase refuerza el vínculo emocional y genera una programación positiva en su inconsciente.
Así, al crecer, ese bebé se convertirá en un adulto con mayor estabilidad emocional, autoestima y capacidad para tomar decisiones sanas.
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