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El intestino o el “segundo cerebro”, como base del bienestar integral

El intestino o el “segundo cerebro”, como base del bienestar integral

Tomado de Pexels.

El intestino es uno de los sistemas más influyentes en el funcionamiento del cuerpo. Según Valentina Díaz, doctora en medicina funcional, su papel trasciende la digestión y está ligado al equilibrio físico, emocional e inmunológico.

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Así como lo explica la especialista, la importancia de la salud intestinal radica en que el intestino no solo participa en la digestión, sino que también produce hormonas y vitaminas, regula el sistema inmune y mantiene comunicación constante con el cerebro.

Es así como este órgano es conocido como el “segundo cerebro”, ya que posee su propio sistema nervioso produciendo serotonina, la llamada hormona de la felicidad, además de intervenir en el proceso previo a la producción de melatonina, encargada del sueño.

La importancia de la salud intestinal también se evidencia cuando el cuerpo manifiesta síntomas que no necesariamente parecen digestivos. Inflamación, dolor abdominal, diarrea o estreñimiento pueden ser señales directas. Además, pueden presentarse alteraciones en la piel como acné o dermatitis, así como desregulaciones del sistema inmune, lo que demuestra que el intestino está conectado con todo el organismo.

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Factores que alteran el equilibrio del intestino

La doctora señala que la importancia de proteger el intestino debe entenderse desde una visión integral que abarca todo el tracto gastrointestinal, desde la boca hasta el ano. Evaluar la higiene oral, la masticación y el ácido del estómago es fundamental.

En la parte intestinal, es clave revisar si la microbiota, que está compuesta por bacterias, virus, hongos y otros microorganismos, está equilibrada o existe inflamación. Aquí es donde se evidencia cómo cualquier alteración en esta secuencia afecta el funcionamiento general del cuerpo.

Es así como Díaz explica que factores como una alimentación rica en grasas saturadas y azúcares, baja en nutrientes, el sedentarismo, el mal manejo del estrés y la falta de sueño pueden afectar la salud intestinal. La especialista enfatiza que los hábitos diarios son determinantes: el orden de los alimentos; primero fibra, luego grasa y proteína y, por último, carbohidratos. Mantener horarios establecidos, realizar un ayuno nocturno de aproximadamente 12 horas y respetar periodos interdigestivos de tres a cuatro horas contribuyen al equilibrio del segundo cerebro.

No obstante, la salud intestinal no depende únicamente de la alimentación. Técnicas de respiración consciente, manejo adecuado del estrés y de las emociones son fundamentales para que el sistema digestivo funcione correctamente.

Asimismo, para fortalecer la microbiota se recomienda consumir variedad de fibra y alimentos fermentados como kéfir o yogur griego.

Finalmente, Díaz concluye que comprender la importancia de la salud intestinal implica aprender a escuchar el cuerpo, identificar señales de alerta y no normalizar síntomas que pueden estar indicando un desequilibrio interno.

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