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¡Cuidado! El azúcar en niños puede afectar más de lo que crees

¡Cuidado! El azúcar en niños puede afectar más de lo que crees

Tomado de Pexels

El exceso de azúcar puede ser perjudicial para la salud de los niños, aunque recientes investigaciones han revelado que su impacto puede ser mucho mayor de lo que se creía.

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Según un estudio publicado en la revista Science en 2024, los efectos del consumo elevado de azúcar pueden extenderse hasta la edad adulta. Enfermedades como la hipertensión y la diabetes tipo 2 son más comunes en adultos que estuvieron expuestos a altos niveles de azúcares desde edades tempranas.

Los expertos advierten que el punto óptimo de consumo de azúcar está muy por debajo de lo que los niños consumen actualmente. Aunque el exceso de azúcar también es nocivo en adultos, es especialmente dañino durante la infancia, etapa clave en la formación de las preferencias alimentarias.

Cifras alarmantes

En promedio, los niños estadounidenses consumen unas 17 cucharaditas de azúcar añadido al día, lo que equivale a casi 300 calorías. Esta cifra supera con creces el límite recomendado por los médicos, un máximo del 10 % de las calorías diarias en forma de azúcares añadidos para niños mayores de dos años, e incluso está muy por encima de lo sugerido por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

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Reducir el consumo infantil de azúcar es uno de los objetivos de la iniciativa Healthy People 2030. Sin embargo, lograrlo es complejo, ya que el azúcar está presente en una gran variedad de productos, no solo en dulces, sino también en cereales, alimentos procesados e incluso productos dirigidos a bebés.

¿Cómo afecta el azúcar a los niños?

Los alimentos ricos en azúcar son altamente calóricos, lo que favorece el aumento de peso y, por ende, la obesidad, una condición asociada con múltiples problemas de salud.

Además, el consumo elevado de azúcar añadido está vinculado con el aumento de la diabetes tipo 2 en niños, una enfermedad que antes se consideraba exclusiva de los adultos y que ahora afecta a más de 50.000 menores.

Estudios demuestran que cada porción de ocho onzas de bebidas azucaradas diarias se asocia con un aumento del 34 % en la resistencia a la insulina. No obstante, la buena noticia es que algunos efectos pueden revertirse.

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En una investigación, tras reducir el consumo de azúcar al 10% de las calorías diarias en 43 niños afroamericanos y latinos con obesidad, los niveles de insulina bajaron en tan solo nueve días. Además, se observó una disminución en la grasa hepática, lo cual es relevante, ya que este tipo de grasa puede interferir con la función del hígado y aumentar el riesgo de cáncer y otras enfermedades.

“Es un tema de balance, en exceso puede generar, enfermedades y patologías en la adultez e incluso en niños ya se genera la diabetes y otro tipo de enfermedades”

Dra. Isabella Ríos, nutricionista

Otros estudios señalan que una alta ingesta de azúcar en la infancia puede adelantar la menstruación en las niñas y, en general, contribuir a una mayor incidencia de caries dentales.

Un mito que vale la pena desmentir: investigaciones han confirmado que el azúcar no provoca hiperactividad en los niños, como popularmente se cree.

Incluso cantidades moderadas de azúcar pueden tener consecuencias negativas. En un estudio, a jóvenes se les dio diferentes cantidades de bebidas azucaradas durante dos semanas.

Aquellos que consumieron el 25% de sus calorías diarias como azúcar añadido presentaron los mayores aumentos de grasa hepática y colesterol. Sin embargo, efectos similares también se registraron en quienes consumieron solo el 10%.

¿Cómo reducir el consumo de azúcar en los niños?

Disminuir la ingesta de azúcar no es tarea fácil. El doctor Joshua Tarkoff, endocrinólogo pediátrico en Miami, explicó a National Geographic que leer etiquetas es útil solo si se conocen los diferentes nombres que puede tener el azúcar: maltosa, dextrosa, jarabe de maíz, e incluso jugo de fruta natural.

Etiquetas más claras pueden marcar la diferencia: estudios han demostrado que cuando los productos tienen etiquetas comprensibles, las compras se reducen en un 17%. En Colombia, ya se exige este tipo de advertencias.

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Pequeños cambios pueden tener un gran impacto. Motivar a los niños a tomar más agua en lugar de bebidas azucaradas es un primer paso. Estas bebidas, además de ser altas en calorías, no generan saciedad.

Incluso los jugos que aseguran ser “100 % naturales” pueden resultar engañosos y tan perjudiciales como un refresco.

A la hora del desayuno, los cereales azucarados, uno de los principales vehículos de azúcar, pueden ser reemplazados por opciones más saludables, como avena natural con fruta o proteínas.

Lea también: ¿Qué es la hipertensión pulmonar? enfermedad que puede llegar a ser mortal

Aunque los alimentos procesados facilitan la preparación de las loncheras, optar por comidas caseras e integrales puede reducir significativamente el consumo de azúcar.

”Los excesos siempre son malos. Si tú a un niño todos los días le envías una lonchera alta en azúcar, con gaseosa, pastel y un dulce, este niño va a tener un exceso de azúcar que le puede traer consecuencias patológicas”

Dra. Isabella Ríos, nutricionista

También es importante evitar usar los dulces como recompensa o consuelo. Esta práctica puede fomentar una relación emocional con la comida y, a largo plazo, generar una adicción.

En cuanto a los edulcorantes artificiales, tampoco están exentos de riesgos. Por ejemplo, la sucralosa ha sido relacionada con obesidad e inflamación hepática, según otro estudio publicado en Science 2024.

Eliminar por completo el azúcar de la dieta infantil no es realista. Por eso, educar a los niños sobre el consumo responsable es clave.

“Los niños también necesitan fuentes de carbohidratos como las frutas, el arroz, la papa, de vez en cuando pueden comer azúcares simples como los dulces, pero debe ser un tema de balance”

Dra. Isabella Ríos, nutricionista
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Enseñarles a identificar límites desde pequeños puede hacer la diferencia y contribuir a que sus elecciones alimentarias estén orientadas hacia alimentos que realmente nutren, más allá de los que solo satisfacen el gusto por lo dulce.

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