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“A veces parece que la música se paró en el tiempo”: Jerry Rivas

“A veces parece que la música se paró en el tiempo”: Jerry Rivas

Jerry Rivas en entrevista con 90 Minutos

Sandro, Yaco Monti, Camilo Sexto y Rafael eran los ídolos de aquel jovencito rubio que había sido bautizado como Gerardo Rivas y que aún no definía claramente lo que deseaba ser en la vida.

Le gustaba el canto, pero no tanto la salsa que ya pegaba duro en aquellos años setenta. También tenía una gran afinidad por los instrumentos de cuerda y por esas melodías dulzonas, interpretada por extensas bandas que sonaban en la radio latinoamericana de la época.

Al igual que el gran Ramón Rodríguez, fundador  y compositor de todos los éxitos del Conjunto Clásico, la familia de Jerry Rivas era originaria de Orocovis y allí en esa población existía un ambiente festivo, campesino, muy jibarito, que le daba gran espacio a la parranda, la serenata, la música y la algarabía.

Y como no podía ser distinto, el chamaquito rubio comenzó a coquetear con la guitarra, el cuatro y la música típica de Puerto Rico: la bomba y la plena. Era tan inquieto musicalmente y desde muy niño con un oído tan afinado, que se aprendió un método para tocar guitarra, luego llegó al cuatro, instrumento de cuerda típico de la ‘Isla del Encanto’, para después terminar enamorado del tres que se utiliza en el son cubano.

Fue su hermano José Enrique Rivas, quien poseía varios larga duración del Sello Fania, quien lo condujo por esos ritmos que inicialmente no comprendía mucho, pero que cuando los escuchaba le producían unos deseos inmensos de tocar algo, de llevar una clave, de hacer un pregón, de cantar un coro. 

No había que escarbar mucho en esa isla de tremendos artistas para encontrar el referente que el joven Gerardo iba a terminar siguiendo para que le ayudara en su nuevo sueño salsero. Fue entonces cuando descubrió al gran Cheo Feliciano, que con ‘Anacaona’ y ‘Mi triste problema’ cautivaron el oído de Rivas que fue dejando a un lado las baladas y el rock, para adentrarse entonces en la clave y el bongo.

Y es que, curiosamente, la vida artística de Gerardo Rivas está llena de casualidades. La primera ocurrió con su propio nacimiento, por un accidente del destino nació en Tampa, Florida, el 25 de agosto de 1955, pero a los cinco años sus padres se trasladaron a Orocovis, donde comenzaría a escuchar la bomba y la plena, a Ismael Rivera y el movimiento Fania que comenzarían a llamar su atención, aunque no tanto como las afinadas voces de los baladistas y, por supuesto, el rock que comenzaba a asomarse con potencia con los acordes de guitarra eléctrica que llegaban provenientes del norte del continente.

Primera producción

Y como las casualidades no terminan. La primera producción que grabó Gerardo Rivas fue precisamente como trecista (intérprete del tres cubano). Lo hizo con Junior Ramos y la Orquesta Cojoba, bajo la producción de Frank Ferrer. Además del tres, y gracias a la insistencia de Ferrer, Rivas terminó haciendo el soneo de un tema, pero también cantó dos boleros, que reconoce con gran honradez, que le salieron bastante mal. De hecho, recuerda que uno de ellos era de autoría de Antonio Cabán Vale, y que cada vez que se encontraba con el compositor, le decía con sobrada gracia: “Oye, Topo, maté tu canción”. 

Cuando Jerry cumplió 20 años y el Gran Combo se había convertido en un gran suceso musical en Puerto Rico de la mano de su director, el pianista Rafael Ithier, el talentoso rubio se trasnochaba escuchando los acordes afinados del ‘Niño de Trastalleres’, Andy Montañez, por entonces gran figura de la delantera de la famosa agrupación. 

Por entonces y ya picado por el ‘bichito’ salsero, decidió abandonar La Orquesta Cojoba y junto con su entonces cuñado Nicolás Vivas formaron El Conjunto Chaney, también conocido en Cali como ‘El conjunto del amor’ y que aún continúa vigente. 

De hecho fue el mismo Jerry el que bautizó a la orquesta pues era muy inquieto en sus lecturas y había visto que ese nombre significaba ‘dios del sol’ para los aztecas, sino que ese chaney era con S y Nicolás decidió cambiarlo por la Ch. aunque nunca grabó con Chaney, Jerry estuvo en los inicios y copaba toda la parte vocal, mientras su hermano Tony interpretaba el piano, este último, años después, sí grabó con la orquesta.

Lo más importante, además del junte de jóvenes talentos, es que el joven Jerry comenzaba a ser reconocido y fue allí cuando hizo parte de Latin Brass, una agrupación que invitaban a todos los clubes de moda y que alternaba con bandas muy reconocidas como La Sonora Ponceña y la Orquesta de Roberto Roena y su Apollo Sound.

Nicolás Vivas, su cuñado y quien lideró la banda Chaney, en la que estuvo Rivas antes de llegar a Latin Brass, me recordó en una oportunidad cómo durante un ‘toque’ en un casino de Puerto Rico, Latin Brass alternó con la Sonora Ponceña y fue observado por el director de ‘La Gigante del sur’, don Enrique ‘Quique’ Lucca. Al ver la interpretación de Jerry en tarima don ‘Quique’ se acercó a su hijo Papo y le dijo: ‘Oye Papo ese mono blanco sonea como negro’.

Pero lo que algunos llaman el azar, las cosas del destino o como nos lo dijo Junior González en La Cartera: “Lo que va a pasar te pasa, aunque veas al babalao” sucedió unos meses después. El propio Jerry se asombra al recordar lo ocurrido porque si alguien tuvo un poco de suerte ese se llama ‘El nene’ Rivas. 

Sucedió que un día al maestro Rafael Ithier, pianista y director del Gran Combo, se le desinfló una llanta de su vehículo. Mientras maldecía su mala suerte, pasó por allí ‘Quique’ Lucca, el director de la Sonora Ponceña, quien ayudó a Ithier a superar el impasse, pero entre charla y conversación, el director del Gran Combo le contó a Lucca sobre la partida del ‘Niño de Trastalleres’ y en la búsqueda en la que andaba de un nuevo cantante y fue allí cuando como el destino hizo de nuevo de las suyas: el nombre de Jerry Rivas fue pronunciado por el director de la ‘Más Sureña’ y desde ese momento ya no se iría de la cabeza del destacado pianista.

Mike Marrero, el timbalero del Gran Combo, fue el escogido para la misión de enganchar a Jerry y convocarlo el 11 de abril de 1977 a una audición para el Gran Combo, pero lo más curioso fue que aunque Jerry recibió la llamada pensó que se trataba de una broma de sus amigos. Lo contactaron tres veces y Jerry solo respondía, ‘ahh sí, tranquilos, ya voy”, hasta que en la última llamada fue el propio Ithier quién se comunicó. 

“Me llamaron como a las nueve de la mañana, yo estaba durmiendo, me dijeron mira estamos audicionando en el Gran Combo, la verdad creía que me estaban vacilando los amigos, luego una segunda llamada y lo mismo y les decía que luego iba hasta que en una tercera llamada escucho una voz fuerte que dice: ‘Mira, hablo con Jerry Rivas, oye te estoy esperando hace media hora, vas a venir o no’, ya Rafael me estaba regañando antes de entrar al Gran Combo”, relata Jerry, mientras vuelve y suelta una gran risotada al recordar el increíble episodio.

Lo que vino después no fue una historia fácil para ‘El mono blanco que soneaba como negro’. Jerry llegó a la casa del director de los mulatos del sabor, le contó que estaba estudiando, habló un poco de él, pero recuerda que estaba tan nervioso que no sabía qué cantar, al final fue el propio Rafael quien le propuso que cantara una canción que estaba de moda en Puerto Rico, ‘Compadre juan’, por lo que Jerry hoy se divierte contando que su audición salsera fue con un merengue.

Al siguiente día ya el joven artista estaba en el estudio de grabación conociendo a la familia del Combo. La verdad es que esta audición no salió muy bien, la ansiedad lo traicionó. Como el mismo reconoce, dijo un par de disparates ante el micrófono y sintió toda la experiencia de Rafael Ithier, quien le recordó que todo se resumía en mantener la clave, el ritmo y decir las cosas con cadencia para que el público nunca se desconecte, una clase gratuita que Jerry nunca olvidó.

Jerry salió del estudio un poco aburrido, sentía que la audición no había sido lo que esperaba, el maestro Ithier lo llevó a su casa y en el camino le recordó al afamado pianista que tenía una grabación bien chévere que había realizado con Latin Brass. Ithier lo miró, hubo un silencio por unos segundos y le dijo que se la pasara.

Lo cierto es que Ithier se llevó el casette, el grupo lo escuchó en el estudio, hubo sorpresas, voces de aprobación: ‘ese el chamaco que necesitamos’, decían y hasta el propio director les recordó que esa voz era la del rubiecito que varios habían dicho que no servía. Por eso, Jerry nunca ha dejado de reconocer que fue Ithier quien siempre confió en su talento, hasta en los momentos más difíciles y confusos. “Eso vale y nunca se olvida”.

Pero la verdad es que esto apenas comenzaba. Su corta edad, además de la blancura de su piel, pero sobre todo el hecho de que fuera a reemplazar al gran Andi Montañez, conspiraban contra su posible éxito en el Combo. 

Jerry reconoce que en esos comienzos, por allá en 1977, muchas veces se tropezó con comentarios negativos y él mismo creyó que no estaba dando el tono que necesitaba, pero fueron sus compañeros: el otro cantante Charly Aponte y el propio director de la orquesta, Rafael Ithier, quienes de nuevo lo respaldaron y le pidieron alejar esos fantasmas que lo agobiaban. Como él mismo reconoce, había nacido con dos pies izquierdos y el baile en el Combo era parte fundamental del show, aprender los pasos y superar el hecho de que los fanáticos siguieran pidiendo la presencia de Andy fueron obstáculos difíciles de superar. “Menos mal en aquella época no había redes sociales, ¿te imaginas cómo hubiera sido eso hoy?”…

Es que el terreno que el entonces ‘Nene’ había recorrido tuvo feroces cuestas que ni él mismo se enteró. Su ubicación en la delantera del Combo la había disputado con dos tremendos cantantes: Gilberto Santa Rosa y Rafi Andino, quien luego se sumaría a la orquesta Mulenze. Pero la suerte estaba de parte de Jerry, porque el cantante que más le gustaba al maestro Ithier era ‘Gilbertito’.

El Director del Gran Combo recordó alguna vez que cuando vio a Gilbertito, todo bonitico, “un chico que canta de vicio, pensé que si lo soltaba en la 116 me lo acabarían y no quería esa responsabilidad con ese chamaco, así que pensé que lo mejor era que se quedara en su casa, pero oye, el fanático más grande de Gilberto es Rafael Ithier”.

Incluso se murmura en el mundo de la salsa que Santa Rosa estuvo un poco enojado con Jerry, quien no tenía la menor idea de lo que había sucedido, pero con el tiempo todo se resolvió y hoy son los mejores amigos. De hecho en alguna oportunidad, Gilberto tuvo su sueño cumplido, reemplazó unas vacaciones de Rivas y pudo cantar con su orquesta del alma. 

Después de grabar ese primer álbum en 1977 donde vienen ‘qué falta de respeto’, ‘Está bueno ya’ (gran éxito en Cali), ‘Aunque me pidas perdón’, Buscando ambiente’ y ‘No necesito nada’ --esta última composición del propio Rivas junto con su hermano Tony--, ‘El nene’ fue imparable. 

Ídolo en Cali, cosechó éxito tras éxito: ‘La fiesta de Pilito’, ‘Y no hago más ná’, ‘El Menú’, ‘El negrito’, ‘Azuquita pa’l café’, ‘Ojitos chinos’, ‘Me liberé’ y ‘Mujer celosa’ se volvieron temas impostergables en cualquier discoteca de la ciudad. 

Por eso Jerry me recuerda emocionado cuando llegó por primera vez a Cali y cómo selló su amor eterno con la ciudad en el momento en que se preparaba para salir el escenario y escuchó a miles de personas cantar a pleno pulmón: 

Eres el bello sueño del mejor poeta
Que inspirado en ti se murió soñando
Con tu cielo azul y sus verdes campos
Tierra del Edén, Isla del Encanto
Tierra del Edén, Isla del Encanto
Tierra del Edén, Isla del Encanto”

Para el entonces joven intérprete que llegaba por primera vez a Cali escuchar a tanta gente cantando a coro un tema tan ligado al alma de Puerto Rico como ‘La Isla del Encanto’, de la Orquesta Broadway, lo llenó de confianza plena que estaba en territorio amigo, lo que siguió después fue la conexión absoluta del Gran Combo con la ciudad y una historia que 63 años después no termina.

Ese Jerry que entró jovencito al Combo, ahora es el sabio de la tribu. Es el hombre fuerte de la delantera del equipo comandado por el gran Rafael Ithier y no solo eso, es el referente de los otros dos cantantes noveles del Gran Combo.

Jerry es de esos artistas que se hace querer. Virtuoso, de buenas maneras, artista sencillo, carismático, entregado a su público, tiene cuerda para rato. Pero también piensa en el mañana y ya entregó la posta de su legado a su hijo Gerardo, un joven talentoso que se empeña en hacer salsa, ha tocado con Gilberto Santa Rosa y que entre camerinos y tarimas aprendió a amar esa salsa que su padre internacionalizó.

Así fue la celebración de su cumpleaños

Entrevista con Jerry

Hoy, cuando Jerry celebra 70 años, está agradecido con la vida y con esta ciudad. “Gracias a ustedes por ser tan generosos con nosotros, a Cali la llevamos siempre en el corazón”.

Maestro Jerry, cómo es esa historia de que usted nació en Tampa, Florida, pero su familia se mudó a Puerto Rico siendo usted muy niño y a los 21 años ya hacía parte de una de las agrupaciones más importantes en la historia de la salsa: El Gran Combo

Agradecido, Gerardo, por esta gran oportunidad que me estás brindando y de parte de Rafael Ithier, mi compañero de Gran Combo, agradeciendo también ya los 60 años del grupo así que gracias a Colombia también por mis 45 años de vida artística. Bueno, mis padres son puertorriqueño, son de un pueblo que se llama Orocovis y yo tenía cinco añitos cuando decidieron regresar a la isla y desde ese tiempo, pues vivo allá. Soy Boricua, pero sí tenía 21 años cuando entré al Gran Combo.

Maestro son 45 años de vida artística, pero hay que recordar que usted le tocó reemplazar a un tremendo cantante como Andy Montañez, no era fácil la apuesta

Primero que nada la verdad es que Andy no tiene reemplazo, eso hay que aceptarlo así.  Pero es verdad, no fue nada fácil, es cierto lo que estás diciendo. La gente te comparaba, decía cosas que a uno le tocaba escuchar. Si en aquel momento hubiera existido todo esto de las redes habrían hecho leña conmigo, pero bueno pude superarlo, gracias a mis compañeros, a Rafael que siempre me apoyó y aquí estamos, pero sí fue difícil.

Es verdad, la fanaticada estaba muy habituada a Andy Montañez, pero también es cierto que venías ‘apadrinado’ por nadie más ni nadie menos que don Kike Luca

La verdad es que sí, después con el tiempo supe que al maestro Kike Luca le habían hablado de mí. Cuando yo hacía parte del grupo en que estaba anteriormente que se llamaba Latín Brass, en algún momento compartimos el escenario con la Ponceña, pero quién me iba a decir a mí que don Kike se estaba fijando en mí. Entonces casualmente se vio con Rafael Ithier, cosas de casualidades, y ya pues el rumor de que Andy se iba del grupo estaba corriendo y pues don Kike le dice, ‘mira, hay un muchachito ahí’, entonces claro después al tiempo Rafael me audiciona y gracias a Dios aquí estamos dando guerra todavía.

Maestro, qué ha permitido esa vigencia suya en la agrupación y lógicamente la de la Universidad de la salsa, que por tantos años se ha mantenido en la cúspide internacional de la música 

Primero yo nunca pensé que iba a estar en un grupo como El Gran Combo, un grupo que siempre lo veíamos en televisión y lo seguíamos de esa manera. Yo era fanático del propio Andi Montañez, tú sabes. Pero ahora lo pienso y es un orgullo decir que uno ha estado en un grupo de semejante magnitud, gracias a Dios son 45 años y como te dije ha sido un honor y un gran orgullo pertenecer a esta agrupación, algo que jamás pensé. Estoy aquí y si Dios me da más más salud y vida, pues vamos para los Récord Guiness, jajajaja.

Muy buena anécdota maestro, la Feria de Cali debe traerle muchos buenos momentos, ¿cuál es su primer recuerdo de esta ciudad cuando llegó aquí?

Mira, estábamos hablando ahorita tras bastidores, la primera vez que vine a Cali me marcaron dos cosas. Tocamos en las canchas Panamericana y compartimos escenario con la Orquesta Broadway, de Nueva York, y cuando estábamos esperando el turno para subir, la Broadway cerró con ‘La Isla del Encanto’ y cuando yo vi las tres o cuatro mil personas que estaban reunidas esa noche cantando con un amor impresionante ‘La isla del encanto’, eso para mí fue una cosa impresionante y emotivo porque la gente estaba entonando una canción que habla de tu tierra y sabemos que eso es un éxito que quedó plasmado, pero que el caleño cantara de esa manera a coro fue algo realmente emocionante. También en esa ocasión hay un fanático que se acerca, seguimos conversando, hablamos de música y en un momento determinado me dice ‘Cali es la capital de la salsa’, eso era por allá en los ochenta y le dije no, que eso no podía ser porque la capital de la salsa era Puerto Rico que es de donde salían los artistas y se consumía salsa. Con el pasar del tiempo me di cuenta que nosotros fuimos bombardeos por el merengue y otros géneros y se ha perdido la salsa, en cambio a ustedes les pueden venir mil cosas alrededor, pero siguen siendo la capital de la salsa. Y es que aparte del cariño que ustedes siempre nos brindan, otro de los ‘Récord Guiness’ que yo creo que podría ser es que si la Feria está cumpliendo más de 65 años, yo creo que el Gran Combo ha venido seguido por lo menos 40 años, con la excepción de la pandemia que paró todo.

Son múltiples los éxitos que ha pegado el Gran Combo en Cali, pero sin duda hoy la salsa atraviesa un sendero un poco difícil. ¿Por dónde ve ese futuro de la salsa, maestro? 

Parece difícil la cosa, hace rato lo vengo diciendo porque mis hijos escogieron la música y no se les ha hecho fácil a todos estos muchachos nuevos. Muy talentosos, claro, con sus fusiones y están haciendo muy buena salsa, pero no tienen la misma oportunidad que tuvimos nosotros, esto ha cambiado profundamente. A la juventud, pues le interesan otros géneros. No estamos quedando sin figuras, también. Entonces no lo veo muy fácil, si no se le da la oportunidad a estos muchachos nuevos será muy complejo descubrir los talentos. En Perú he visto que están surgiendo figuras nuevas y les están dando oportunidad. Fíjate que nosotros fuimos a celebrar los 60 años del Gran Combo en el Estadio Nacional y se reunieron como 30.000 personas y el único grupo internacional éramos nosotros, el resto eran figuras locales y eso es lo que debemos hacer también el resto de países salseros.

Hace poco hablaba con maestro Tony Vega sobre lo mismo que le estoy preguntando a usted y coincidíamos también en la falta de producción, tal vez  ya no hay compositores con la fuerza de Tite Curet o será que en los medios de comunicación no hay suficiente espacio para los nuevos talentos

Yo creo que lo segundo porque talento hay de sobra, tenemos que agradecer a esos grandes maestros, compositores del pasado tan exitosos, pero todo evoluciona, Gerardo, o sea, si nosotros nos empeñamos en que tenemos que seguir escuchando a los Tito Puente, Celia Cruz, El Gran Combo, como tal, que aunque estamos aquí todavía, pero los muchachos tienen que venir con otras cosas, así nosotros hayamos sonado primero. A veces parece que la música se paró en el tiempo, entonces este es el problema. Dejen que esos muchachos hagan su música a ver si les llega a otros. A veces no lo queremos aceptar, entonces los jóvenes se van a otro género. En el pasado las casas disqueras nos hacían promoción de  los temas, también los medios, pero eso se acabó, ellos, los jóvenes, ya no cuentan con esa posibilidad. Es que todo cambio, mira el ejemplo más grande fueron Willie Colón y Héctor Lavoe, cuando ellos entraron, vinieron con otra idea, otro sonido, yo creo que hace falta eso. Muchos añoran la música tradicional, como se tocaba antes, pero la verdad es que los jóvenes tienen que crear su propio estilo y llegarle a un público diferente del que tuvimos nosotros.

Es cierto, maestro, algunos artistas hablan de la posibilidad de fusionarse, incluso algunos salseros han hecho producciones con estos grupos urbanos o con solistas del reggaetón, ¿considera esas uniones como alternativas? 

Esa puede ser una alternativa, ellos tienen que buscar esas cosas, tienen que inventar no tienen de otra, pero yo creo que la parte que ha dado siempre resultados es lo romántico, hay que aceptarlo, de hecho vamos a decirlo así: somos tradicionales, nacimos con Tito Puente, con Machito, con Tito Rodríguez, luego, entonces, sigue cambiando la cosa y entran Santa Rosa, Tito Nieves, Lalo Rodríguez, que en paz descanse, pero yo creo que necesitamos darle la oportunidad de que ellos, los chicos de ahora, lleguen con otras cosas, necesitamos eso porque nos quedamos bien en el pasado, que lo reconocemos, que quede claro, no estoy diciendo que no sirve, yo nací ahí y eso es lo que me gusta a mí. Por ejemplo, nosotros tenemos en el Combo ahora a Joselito Hernández, que para mí es ‘un viejo’, es un muchacho viejo porque la manera en que él canta, se expresa, siente, dice las palabras es como lo que le gusta a uno, pero bueno, todo ha cambiado, hay un Marc Anthony, que canta la salsa de otra manera. Es un buen cantante, hay distintas maneras y de esa forma se le puede llegar a la juventud. En los años 90, que es a lo quería llegar, hay que aceptar que fue el momento en que más discos se vendieron en la salsa y eso fue gracias a figurar como Jerry Rivera y todos esos muchachos, como Eddy Santiago, y hasta el día de hoy, lo romántico sigue funcionando. 

Y es interesante que usted lo diga maestro, porque justamente uno de sus hijos Gerardo Rivas, canta salsa tradicional y también imprime su propio estilo

Es que les toca hacer sus fusiones porque tienen que inventar, no tienen de otra y él nació en la salsa tradicional, porque ha conocido de cerca el Gran Combo, sabe cómo es eso, cómo tocarlo y cantarlo, pero tiene que buscar su forma de interpretar.

Maestro y le hace mucha falta Charlie Aponte…

Hacen falta todos, fueron muchos años juntos, no solamente Charlie sino Papo, cada compañero que se va es una historia, pero esto tiene que seguir y los que han llegado lo han hecho muy bien. Yo le llamo a esto la nueva etapa del Gran Combo, lo que está viviendo el Gran Combo hoy en día y lo que vivimos cuando nos presentamos en Cali nos ratifica que hay una marca que se llama Gran Combo, gracias a Dios.

Tremendo, maestro, finalmente esa marca que usted dice que le ha permitido sobrevivir por tantos años y estar en el gusto de los salseros, ahora hacia dónde se dirige esta nueva etapa del Gran Combo

A lo mismo, tenemos dos muchachitos al frente, yo ya no llamo la atención de las chicas, entonces por eso los más jovencitos van al frente, jajajajaja.  Yo digo que el Gran Combo gracias a Dios, con el maestro Ithier, que todavía lo tenemos aquí, le queda mucho por dar. Agradecido a ustedes por ser tan generosos con nosotros, a Cali la llevamos siempre en el corazón.

Cinco canciones para recordar a Jerry Rivas

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