En las últimas semanas, las islas griegas del Egeo han sido sacudidas por una inusual y persistente serie de terremotos. Santorini, Amorgos y Anafi han registrado temblores de hasta 5,3 grados de magnitud, lo que ha generado evacuaciones y medidas de emergencia. Sin embargo, la pregunta que queda en el aíre es: ¿por qué esta región está temblando tanto?
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El mar Egeo es una de las zonas sísmicamente más activas del mundo debido a la interacción de varias placas tectónicas. Al sur de Grecia, la Placa Africana se desliza lentamente bajo la Placa Euroasiática en un proceso conocido como subducción. Este movimiento genera una gran tensión en la corteza terrestre, provocando terremotos frecuentes.
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A diferencia de los sismos tradicionales, que suelen tener una sacudida principal seguida de réplicas, la actual actividad sísmica se ha manifestado como un enjambre: cientos de temblores de magnitudes similares que han ido aumentando en intensidad. Este comportamiento extraño ha desconcertado a los expertos.
¿Actividad volcánica o falla tectónica?
Santorini es una isla volcánica activa, pero los científicos descartan que estos temblores estén relacionados con el ascenso de magma. En su lugar, los sismos parecen originarse en la falla Santorini-Amorgos, ubicada bajo el mar.
Este sistema de fallas se extiende en múltiples direcciones debido a la tensión constante en la región, lo que podría estar desencadenando los temblores.
Según los expertos los enjambres sísmicos suelen estar asociados al movimiento de fluidos en las fallas, como agua o gases atrapados en la corteza. Estos fluidos pueden infiltrarse en las grietas y provocar pequeños deslizamientos que generan terremotos en cadena.
Por ahora, los expertos no pueden predecir si la actividad sísmica disminuirá pronto o si podría intensificarse hasta generar un terremoto mayor. En 1956, un sismo de magnitud 7,8 en la misma zona causó un tsunami que dejó varias víctimas y daños significativos.
Las autoridades han reforzado la vigilancia en la región con nuevos sensores sísmicos y estudios del fondo marino. Aunque por ahora no hay señales de actividad volcánica inminente, los científicos siguen atentos.
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