La Fundación Chiquitines, con más de 45 años de labor en Cali, ha brindado protección y acompañamiento a miles de niños y niñas en situación de vulnerabilidad.
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Desde 1978, trabaja por la restitución de derechos de la infancia, ofreciendo un entorno seguro y afectivo a menores víctimas de abandono o maltrato.
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Jessica Palacios, directora de protección de la fundación chiquitines, destaca el compromiso de esta institución con las segundas oportunidades y la construcción de un futuro digno para cada niño.
“La Fundación Chiquitines nace con el propósito de proteger a los niños y niñas de la región y acompañar a sus familias. Llevamos más de cuatro décadas trabajando por su bienestar”.
Explicó Jessica.
¿Quiénes llegan a la Fundación?
Desde recién nacidos hasta niños de ocho años, la Fundación recibe menores en situaciones críticas. Entre las principales razones de ingreso se encuentran:
- Abandono hospitalario.
- Violencia física o intrafamiliar.
- Violencia sexual.
- Separación forzada del núcleo familiar.
Además, muchos de estos casos llegan a través del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF), con quienes la Fundación mantiene un trabajo articulado.
“Cada ingreso tiene una razón distinta, muchas veces multidimensional. Lamentablemente, la violencia sexual infantil ha aumentado en nuestra región”.
Comenta Jessica con preocupación.
¿Qué sucede cuando los niños llegan?
Una vez ingresan, cada niño y niña inicia un proceso personalizado de restablecimiento de derechos, acompañado de un equipo interdisciplinario. Este proceso busca sanar sus heridas emocionales y brindarles protección, seguridad y bienestar.
Dicho equipo está conformado por:
- Psicólogos.
- Trabajadores sociales.
- Nutricionistas.
- Un líder de vínculo y apego, que acompaña a más de 50 cuidadoras.
De esta manera, se garantiza una atención integral, centrada en la construcción de nuevos lazos afectivos.
“Nuestro foco es reparar vínculos. Que los niños vuelvan a confiar en un adulto cuidador”.
Resalta Jessica.
¿Pueden regresar con sus familias?
La Fundación cree firmemente que los niños deben crecer en un entorno familiar. Por esta razón, siempre que sea posible, se trabaja en un proceso de reunificación con la familia de origen.
Este proceso incluye:
- Identificación de las causas del ingreso.
- Evaluación de las capacidades parentales.
- Acompañamiento psicosocial continuo.
Sin embargo, cuando el regreso a casa no es viable, se inicia el proceso de adopción, para garantizar que los menores crezcan en un entorno amoroso y seguro.
“Soñamos con que cada niño tenga una familia que lo ame. Nuestra misión es que su estancia con nosotros sea la más corta posible”.
Añade Palacios.
Sostenibilidad y nuevos proyectos
Aunque el ICBF es el aliado principal de la Fundación, no es la única fuente de apoyo. Gracias a la cooperación de organizaciones nacionales e internacionales, así como a donantes y aliados locales, la Fundación puede seguir ofreciendo un servicio de alta calidad.
Actualmente, están desarrollando un enfoque innovador: trabajar con el adulto cuidador. Esta estrategia busca transformar las prácticas de crianza desde su raíz.
Algunos de estos nuevos proyectos son:
- Formación de las cuidadoras internas.
- Capacitación a padres en riesgo de perder la custodia de sus hijos.
- Extensión del modelo de cuidado a otras instituciones interesadas en replicarlo.
Los niños necesitan adultos que los amen, los protejan y los respeten. Por eso hoy el foco está en transformar las prácticas del cuidado.
¿Cómo puede ayudar la ciudadanía?
Jessica invita a toda la sociedad a convertirse en corresponsable de la protección infantil. Y no solo con palabras, sino también con acciones concretas.
“Todos podemos poner nuestro granito de arena. Donando, compartiendo, aprendiendo a cuidar mejor. Como sociedad debemos garantizar los derechos de la infancia”.
Concluyó Jessica.
Las personas interesadas pueden vincularse a sus programas, conocer más sobre su trabajo o realizar donaciones a través de sus redes sociales y página web.
La Fundación Chiquitines demuestra que cuando el amor y el compromiso se combinan, es posible cambiar la historia de cientos de niñas y niños.
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