Enamorarse es una de las experiencias más intensas y universales del ser humano. Aunque solemos asociarlo con emociones y sentimientos, la ciencia ha demostrado que también es un proceso profundamente ligado al cerebro y a la química que ocurre en él.
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Justamente, desde el primer momento del enamoramiento, el cerebro experimenta una auténtica “explosión química”. Según lo explica la psicóloga Gloria Hurtado.
La dopamina, un neurotransmisor relacionado con el placer y la motivación, se dispara generando sensaciones comparables a las de una adicción. Este aumento de dopamina nos lleva a querer estar constantemente cerca de la persona amada, a pensar en ella de manera compulsiva y a experimentar una energía y motivación inusuales.
Sin embargo, este mismo mecanismo explica por qué una ruptura amorosa puede ser tan dolorosa. Tal como lo señalan los expertos en el video, el placer y el dolor van de la mano: cuando el cerebro se acostumbra a los picos de dopamina, su ausencia se convierte en un golpe emocional muy fuerte.
Esta dependencia química provoca que, tras el fin de una relación, la mente y el cuerpo experimenten síntomas similares a los de una abstinencia.
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Más sobre lo que produce el amor en el cuerpo humano
Frente a este panorama, las personas entrevistadas en el reportaje señalaron distintas estrategias para afrontar el desamor. Una de las más destacadas fue el contacto cero, es decir, cortar todo tipo de comunicación con la expareja.
A su vez, este paso, aunque difícil, permite al cerebro desintoxicarse poco a poco de la dependencia química generada durante el enamoramiento. Además, enfrentar y aceptar el dolor en lugar de evitarlo ayuda al proceso de sanación emocional.
En definitiva, enamorarse, romper o incluso disfrutar de la amistad son experiencias que no solo nos marcan a nivel emocional, sino que también dejan huella en nuestro cerebro.
Igualmente, comprender que las emociones, tanto las agradables como las difíciles, hacen parte de la vida nos permite valorar cada etapa como una oportunidad de crecimiento personal. Esto explica a profundidad la psicóloga Gloria Hurtado:
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