Durante mucho tiempo, se ha creído que las serpientes son criaturas solitarias, insensibles e incapaces de crear vínculos entre ellas.
Sin embargo, un estudio publicado en 2020 sugiere lo contrario, al menos en el caso de las serpientes de jarretera oriental. Según los hallazgos, estos reptiles no venenosos pueden establecer relaciones sociales duraderas con otras de su misma especie.
Desde Canadá hasta los bosques de Costa Rica, estas serpientes comparten hábitats y, aparentemente, también afinidades.
De hecho, tienen preferencias claras sobre con quién compartir espacio, lo que ha llevado a los científicos a referirse a estas conexiones como amistades, un término cada vez más común en los estudios sobre animales no humanos.
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Las amistades más inesperadas de la naturaleza
“Todos los animales, incluso las serpientes, necesitan relacionarse con otros”, afirma Morgan Skinner, autor principal del estudio y estudiante de doctorado en ecología del comportamiento en la Universidad Wilfrid Laurier de Canadá.
Junto con el psicólogo comparativo Noam Miller, Skinner desarrolló un experimento innovador para observar cómo se comportaban las crías de serpiente de jarretera en un entorno controlado.
Durante ocho días, colocaron grupos de 10 serpientes dentro de un recinto con solo cuatro refugios disponibles. A pesar de que las ubicaciones eran cambiadas y el área limpiada constantemente, las serpientes regresaban una y otra vez a los mismos grupos de individuos, mostrando afinidad selectiva.
"Al igual que nosotros, buscan contactos sociales y son exigentes a la hora de elegir con quién se relacionan”, asegura Skinner.
¿Qué sucede con su comportamiento individual?
El estudio también analizó la personalidad de cada serpiente. Algunas se mostraban tímidas, permaneciendo inmóviles al ser ubicadas solas en un refugio. Otras, en cambio, exploraban el espacio de inmediato, evidenciando un carácter más audaz.
Curiosamente, esas diferencias se diluían cuando estaban en grupo, posiblemente como una forma de protección o cohesión natural.
Aunque el experimento se realizó en condiciones de laboratorio, los investigadores creen que este tipo de comportamiento también ocurre en ambientes silvestres.
Las serpientes de jarretera tienden a agruparse de forma similar en la naturaleza, lo que respalda la hipótesis de que estos lazos no son exclusivos de la cautividad.
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¿Por qué se hacen amigas las serpientes?
La razón exacta por la cual estos reptiles forman lazos entre ellos sigue siendo un misterio. Lo que sí está claro es que no tiene nada que ver con la reproducción, ya que no mostraron preferencia por individuos del sexo opuesto.
Sin embargo, los científicos sospechan que estas relaciones ofrecen algún tipo de beneficio: compartir calor corporal, protegerse entre sí o simplemente aumentar sus posibilidades de supervivencia.
Con el avance de herramientas más sofisticadas y una mayor apertura a entender el comportamiento animal desde una perspectiva social, cada vez es más común ver estudios que revelan vínculos entre especies que antes considerábamos frías o indiferentes. Desde flamencos hasta murciélagos y elefantes, la evidencia sigue creciendo.
Y ahora, las serpientes también se suman a la lista de animales capaces de elegir con quién convivir, dejando claro que los lazos sociales no son exclusivos del ser humano.
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