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¿Es verdad que crecen las uñas y el cabello después de muertos?

¿Es verdad que crecen las uñas y el cabello después de muertos?

Tomado de Unsplash.

Durante mucho tiempo se ha repetido una idea curiosa, casi macabra: que el cabello y las uñas siguen creciendo después de la muerte. Esta creencia, alimentada por observaciones anecdóticas y la falta de información médica en tiempos pasados, ha sido difundida incluso en obras literarias y relatos populares.

Sin embargo, la ciencia tiene una explicación mucho más sencilla y, sobre todo, más precisa.

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¿Qué pasa realmente con el cuerpo tras la muerte?

Para entender por qué este mito ha sobrevivido, hay que tener claro cómo funciona el cuerpo humano en vida.

Tanto el pelo como las uñas son tejidos que, aunque parezcan inertes, dependen completamente del funcionamiento del organismo.

Su crecimiento es un proceso que ocurre gracias a la división celular, y para eso se necesita energía, oxígeno y nutrientes, elementos que solo pueden circular mientras el corazón sigue latiendo.

En el caso del cabello, su crecimiento se da en los folículos pilosos, zonas de la piel donde las células se multiplican activamente.

Las uñas, por su parte, crecen desde una zona llamada matriz ungueal, ubicada justo debajo de la piel en la base de cada dedo. En ambos procesos, el flujo sanguíneo y el oxígeno son fundamentales.

Por lo tanto, una vez que una persona fallece y el cuerpo deja de recibir oxígeno y nutrientes, la producción celular se detiene. Es decir, no hay forma de que las uñas o el cabello sigan creciendo de verdad.

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¿Entonces por qué parece que sí crecen?

De acuerdo con la explicación de National Geographic, lo que sucede después de la muerte es que el cuerpo comienza a deshidratarse.

En ese proceso, la piel se retrae, se encoge ligeramente, sobre todo en áreas blandas como los dedos y el cuero cabelludo. Esto genera el efecto visual de que las uñas sobresalen más o que el cabello luce más largo, cuando en realidad no ha cambiado su tamaño.

Además, tanto las uñas como el cabello están compuestos por queratina, una proteína resistente que no se descompone tan rápido como otros tejidos del cuerpo. Esto también contribuye a que se conserven por más tiempo, lo que puede reforzar la falsa idea de que están creciendo.

La conclusión de la comunidad científica es clara: ni las uñas ni el cabello continúan su desarrollo después de la muerte. El “crecimiento” que muchos aseguran ver es un simple efecto del proceso de descomposición del cuerpo, especialmente en las primeras horas tras el fallecimiento.

Aunque parezca que el cuerpo sigue “cambiando” después de la muerte, en realidad todo proceso biológico se detiene al dejar de funcionar el sistema circulatorio.

Tomado de Unsplash.

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