La inteligencia artificial dejó de ser una tecnología exclusiva de grandes empresas y laboratorios especializados para convertirse en una herramienta presente en la vida cotidiana. Hoy millones de personas utilizan sistemas de inteligencia artificial para redactar textos, crear imágenes, editar fotografías, generar videos, resumir información o interactuar con diferentes servicios digitales.
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Sin embargo, el crecimiento acelerado de esta tecnología también ha abierto un debate sobre los riesgos legales, éticos y sociales que implica su uso sin responsabilidad.
Uno de los avances que más ha llamado la atención es la capacidad de la inteligencia artificial para crear contenido audiovisual cada vez más realista. A través de simples instrucciones escritas, algunas plataformas pueden generar personajes, modificar rostros, replicar voces, recrear escenarios y producir videos con movimientos. Además algunos detalles que pueden hacer difícil diferenciar entre una grabación auténtica y una creada por algoritmos.
Asimismo, Jesús Alfonso López, profesor de la Universidad Autónoma de Occidente y con 30 años trabajando con Inteligencia Artificial, comentó:
“Se ha vuelto cada vez más complejo detectar si el contenido es generado por interés artificial o no. Eso sigue siendo un reto (…) laboratorios de inteligencia artificial generando herramientas para identificar estos contenidos. Hay siempre un margen de error y el margen de error para mí es más complicado cuando manejas texto”.
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Consejos para identificar videos hechos con Inteligencia Artificial y más
Estas herramientas han abierto nuevas oportunidades para sectores como el entretenimiento, la publicidad, la educación y la producción audiovisual. Personas que antes necesitaban grandes equipos técnicos ahora pueden desarrollar contenidos digitales con recursos accesibles.
Sin embargo, esta facilidad también ha generado preocupación por el uso indebido de la tecnología, especialmente mediante los llamados deepfakes.
Los videos falsos creados con inteligencia artificial representan uno de los principales desafíos actuales, debido a que pueden ser utilizados para difundir información falsa, suplantar identidades, manipular declaraciones o afectar la reputación de una persona. Incluso, algunas creaciones digitales han logrado mostrar situaciones completamente ficticias que parecen reales, generando confusión entre los usuarios de redes sociales.
Consecuencias legales de crear contenido con IA
Sobre este panorama, el abogado Félix Barriga, de la firma Fonte Abogados, explicó que el uso de inteligencia artificial debe estar acompañado de responsabilidad, debido a las consecuencias jurídicas que puede generar. Según el experto, existen tres grandes tipos de responsabilidades relacionadas con esta tecnología: la penal, la civil y la relacionada con la protección de datos personales.
“El uso de este tipo de herramientas debe ser manejado con suma responsabilidad. Podemos identificar principalmente tres tipos de responsabilidad en materia del uso de la inteligencia artificial: la responsabilidad penal, la responsabilidad civil y el uso indebido de los datos personales”.
En materia penal, Barriga señaló que Colombia ha avanzado en la creación de herramientas jurídicas para sancionar conductas asociadas con la suplantación y otros delitos cometidos mediante tecnologías digitales. Además, indicó que quienes utilicen inteligencia artificial para ocasionar daños a terceros podrían enfrentar responsabilidades civiles por los perjuicios generados.
Uno de los riesgos más importantes está relacionado con el uso de imágenes, videos y audios personales sin autorización. El experto explicó que actualmente muchas personas comparten fotografías, grabaciones y otros datos en internet. Elementos que pueden ser utilizados para crear contenidos manipulados que afecten el buen nombre, la privacidad e incluso generen escenarios de ciberacoso.
Otro debate abierto está relacionado con los derechos de autor. La discusión internacional busca determinar quién es el propietario de una creación realizada con inteligencia artificial: si pertenece al usuario que entrega las instrucciones a la herramienta, a la empresa que desarrolló el sistema o si puede considerarse una obra protegida. Más detalles en esta entrevista:
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