Lunes, Agosto 19 2019

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Vehemencia

Seré vehemente. Es decir, ardiente. Lo que dicen significa Egan en el lenguaje celta. Seré como Lucho Herrera: sereno y letal. Como Cochise: histórico y dicharachero. Seré como Nairo: breve y certero. Como Rigo: desparpajado y grosero. Seré como Fabio Parra: táctico y estratégico. Como Santiago Botero: pasado de testosterona. Seré como Guerrero y Montoya: …

Vehemencia
Crédito de foto: Especial para 90minutos.co

Seré vehemente. Es decir, ardiente. Lo que dicen significa Egan en el lenguaje celta. Seré como Lucho Herrera: sereno y letal. Como Cochise: histórico y dicharachero. Seré como Nairo: breve y certero. Como Rigo: desparpajado y grosero. Seré como Fabio Parra: táctico y estratégico. Como Santiago Botero: pasado de testosterona. Seré como Guerrero y Montoya: veloz y explosivo. Seré como todos los boxeadores: pegador. Seré como Caterine Ibargüen: un triple…salto. Como la Pajón: una barrita de acero.  Seré como la mitad de los jugadores de fútbol: altanero. Como el Pibe Valderrama: una tragedia en los comerciales. Seré como el Tino, igualito al tinto que le gusta a tantas: negro y cargado. Seré como Higuita: loco y escorpión. Como James: zurdo y sordo. Seré como Messi: genio y figura. Seré como Cristiano: un pecador irredimible. Seré como la selección: una decepción.

Seré como Uribe en la vida: imponente. Seré como Vargas Lleras en la casa, en la calle, en campaña, en el Congreso, en el baño, en todas partes: arrogante. Seré como Néstor Humberto en el grupo Aval, en la Fiscalía, en El Nogal, en… fin. Obediente y sumiso, como aquellos perros bien entrenados; pero rabioso y precipitado con quienes osan ladrarle al patrón. Seré como el patrón: cínico y vergonzante. Seré como Petro en campaña y en la alcaldía: soberbio y altivo. Seré como Hollman: Morris. Seré como Fajardo (perdón, este no es. ¿O sí?). Seré como Macías: torpe y sucio. Seré como Roy Barreras: dinámico y camaleónico. Seré como Samper: bojote y chistorete. Seré como Pastrana: fustigador y envidioso. Seré como Gaviria: calculador y ambicioso. Seré como Juanma: negociador y firmante. Seré como Pachito Santos: superfluo y ligero. Seré como el presidente: suertudo, indeciso, servil, impostado, fluctuante, zalamero, etc. etc. etc. Sobre todo etc.

Seré como Jota Mario en RCN (disculpe usted, no está bien hablar de los muertos), un Midas caído en desgracia. Seré como tantos presentadores y presentadoras de televisión: petulante y bizarro. Así me toque arrancar de cero, seré un hombre más pero sincero. (Ojo, ¡esa frase es de Jairo Varela! Es usted un carroñero). Seré como el maestro: orgulloso y fiero. Seré como Julio Mario, como Luis Carlos, como Ardilla, como Gilinski… un cacao. Seré como Pacheco: una leyenda. Seré como doña Gloria (¿una primera dama?), otra leyenda. Seré como el Gordo Benjumea: otro gordo. Seré como el flaco Agudelo: otro muerto. Seré como otro líder social: otro olvidado. Seré como Martín y Moure: un par de caricaturas de sí mismos. Como la Mencha y Amparito: unos viejonones condenados a ser jóvenes eternas. Seré como Vives y Juanes, como el Charrito y Darío: una voz cantante. Seré como la Gómez: la única Esperanza que le queda a Colombia. Seré como López Michelsen: (¿otro borracho?), el que pone a pensar a Colombia (jejejeeje).

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Seré como Fernando Vallejo, que escribe en primera persona y se viene con Memorias de un hijueputa. Seré como Gabo (¡pero es usted un igualado!), un simple cargaladrillos. Seré como William Ospina: un frenesí de escritura fluida y cadenciosa (atrevido). Seré como Álvaro Mutis: un resumen de mundo y relaciones (pueblerino). Seré como Julio César Londoño: un impecable traductor de densidades (generador más bien). Seré como Juan Esteban Constaín: un patojo bien avenido en la nevera (sin palabras). Seré como Juan Gabriel Vásquez: un gentleman con mucho ruido y cierta reputación (salvo lo primero). Seré como Isaacs: el último romántico de la nación (¿después del último qué sigue?). Seré como Rafael Pombo: el más grandioso plagiario (eso sí). Seré como Cepeda Samudio: el mártir que cede su gloria (¿yo?). Seré como Silva: un enamorado absoluto (¿de quién?). Seré como Germán Arciniegas: envejeció con el siglo (pero el XX). Seré como Evelio Roseo: lúcido y algo anónimo (sobre todo lo segundo). Seré como Horacio Benavides: parco y circunspecto (a veces). Seré como Harold Alvarado Tenorio: cumpliré el cínico papel de hombre sabio, luego de no haber logrado cambiar a nada ni a nadie en el mundo. Eso sí seré y no lo pondré entre paréntesis.

Seré como Trump: bocón y blasfemo. Como Maduro: blasfemo y bocón. Seré como Chávez: un Bolívar hecho a punta de petróleo. Seré como Bolívar: un man que jamás bajará tranquilo al sepulcro. Seré como Macri: despectivo y absorbente. Como Cristina, la única vice que escoge a su presi. ¡Qué quilombo! Seré como De la Rúa (¿suegro de Shakira, por Dios?): cívico y radical. ¡Qué boludez! Seré como Menen (¿patilludo?): igual de argentino que Maradona, con Bolocco de diferencia. Seré como Lula: condenado y perseguido. Como Dilma: perseguida y destituida. Seré como Brasil: grande y con Mato Grosso. Seré como Pepe Mújica: sencillo, original, profundo, austero, brillante, soñador, efectivo, polémico, conciliador y humano. Sobre todo humano (¡imposible!). Seré como Evo: que a todos les dice que tienen huevo. Seré como Obama: negro. Seré como López Obrador: indio. Seré como el hombre blanco: estúpido. Seré como Cristo o Buda, como Gandhi o Gadafi. Como la Madre Teresa o la Dama de Hierro. Como Putin o la Merkel. Seré como un ángel y un demonio. Seré como todas las personas. Algo bueno y algo malo. Solo un ser humano. Pero no condenaré a nadie, ni pondré mi pie sobre ninguna cabeza, para ganarme nada, aunque viva en la sociedad del espectáculo.

Seré como Claudia López en las entrevistas: impetuoso, temerario y contestatario. Pero para que de pronto ella no se aproveche de este lenguaje, acaso machista: seré impetuosa, temeraria y contestataria. Una persona, claro. Seré vehemente. Sobre eso pienso escribir esta columna. Pero ya se acabó el espacio. De modo que seré breve: Juan Diego Alvira fue imprudente e ingenuo. Y ella, Claudia: fue astuta y showcera. Punto.

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Yo soy popular

Acerca del Autor

Lizandro Penagos

Nací en San Antonio Abad del Páramo de Nuestra Señora de los Dolores. Un pueblecito del Tolima que produce café, ganado y mucha lástima. Hizo parte de La Cortina, un muro imaginario de las guerrillas liberales, gérmenes de las FARC-EP. Allí nací, sietemesino. Allí mataron a mi padre hace más de 20 años. Allí vive aun mi madre, sola. Y allí pienso escribir literatura. Mientras tanto, hago y enseño periodismo en la UAO. Hice televisión y una hija. Publico donde me dejan y sobre cómo leo la existencia.

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