El pasado 23 de octubre, las autoridades ambientales incautaron a ‘La Ñata’, un cocodrilo que vivió por más de 54 años en el patio de una vivienda en el barrio Bizerta de Palmira, Valle del Cauca.
Tras el operativo en Palmira, el dueño del animal, Jesús Leonardo Escobar, solicitó que se garantice una buena calidad de vida para el reptil. Quien ha convivido con su familia desde 1970.
Según Escobar, el reptil llegó a su familia como un regalo de un comandante de la Policía en 1970, quien entregó el cocodrilo en una caja de cartón a su padre.
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Tiempo después, le acondicionaron un amplio espacio en el patio de su casa para el cuidado del animal. Quien también tenía una dieta balanceada a base de carne de vaca, gallina y pescado. Alimentos que, según Escobar, dueño del cocodrilo en Palmira, el animal consumía cada tres semanas.
“Nunca tuvimos un accidente. ‘La Ñata’ aprendió a pedir comida cuando la necesitaba, y en todo el tiempo que estuvo con nosotros no hubo incidentes con ninguna persona”,
expresó Escobar.
Además, comentó que con el tiempo descubrieron que el cocodrilo era hembra, ya que ponía entre 30 y 35 huevos al año.
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Custodia del cocodrilo y cambios en la ley
En 2007, la CVC le otorgó a la familia Escobar un permiso legal para la custodia del animal, conforme a la ley vigente en ese momento.
No obstante, Escobar mencionó que la normativa cambió sin que se le notificara, lo que resultó en la incautación del cocodrilo por parte de las autoridades.
“No estoy pidiendo que me devuelvan a ‘La Ñata’, solo quiero que se aseguren de que recibirá un buen trato y que su vida sea protegida. Este cocodrilo está humanizado, y para él, los perros y yo somos parte de su manada”,
aseguró Escobar, mostrando su preocupación por el bienestar del animal.
Rehabilitación y futuro del reptil
Tras la incautación, la CVC trasladó a ‘La Ñata’ a un centro de valoración especializado. Allí, se someterá a un proceso de rehabilitación para garantizar su bienestar y evaluar su capacidad de reintegrarse a la naturaleza.
El objetivo de las autoridades es que el cocodrilo, tras décadas de vivir en cautiverio, pueda ser liberado en su hábitat natural.
Mientras se lleva a cabo este proceso, el dueño del cocodrilo y su familia en Palmira, esperan que se le brinde a ‘La Ñata’ el mejor trato posible. Asegurando que, aunque no solicitan su devolución, su único deseo es que el animal reciba los cuidados adecuados para garantizar una vida digna y protegida, dado su largo tiempo de convivencia con humanos.
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