La Clínica Palmira se vio obligada a suspender temporalmente los servicios de las unidades de cuidados intensivos neonatal y de alto riesgo obstétrico debido a la falta de pagos por parte de las EPS.
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Desde su apertura, la clínica ha atendido 2.201 partos, pero el incumplimiento en los pagos, que ascienden a 40.000 millones de pesos, ha generado una crisis financiera que afecta directamente la prestación de estos servicios esenciales.
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Según el personal médico de la clínica Palmira, áreas fundamentales como ginecobstetricia y atención a recién nacidos han quedado inoperativas debido a la falta de anestesiólogos, ginecólogos y pediatras.
“Por todas las demoras en los pagos y el colapso del sistema de salud, la clínica empezó a acumular deudas con proveedores, médicos, terapeutas, enfermeros y personal auxiliar, volviéndose insostenible”.
Señaló María Camila Reyes, pediatra neonatóloga.
El cierre no solo afecta a Palmira, sino también a pacientes de municipios cercanos como Florida, El Cerrito y Candelaria, que dependían de estos servicios. Además, la situación ha generado un impacto en la red pública de salud, que ya enfrenta una alta demanda.
“El suroccidente de Colombia pierde atención en clínicas privadas como la Farallones, lo que incrementa la presión sobre la red pública. Además, en la clínica Farallones se perdieron 100 empleos de profesionales comprometidos con la salud”.
Indicó el representante Cristian Garcés.
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