Cada año, una manifestación natural trascendental ocurre sobre el cielo del Valle del Cauca. Miles de aves migratorias emprenden un viaje, atravesando largas distancias en busca de alimento, refugio y condiciones seguras para sobrevivir.
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En ese recorrido, el Pacífico colombiano se convierte en una escala vital. Sin embargo, la supervivencia de estas especies no está garantizada: dependen de ecosistemas costeros cada vez más amenazados por la actividad humana. Frente a ese desafío, la Asociación Calidris ha asumido una misión que hoy es reconocida a nivel internacional.
La historia se remonta a 2011, cuando surgió el Proyecto de Aves Playeras Migratorias, una iniciativa que en un principio reunió a organizaciones científicas dispuestas a registrar y estudiar el comportamiento de estas aves en distintos puntos de su ruta.
Lo que empezó como un ejercicio de conteo científico se transformó en una red continental: catorce años después, la plataforma conecta a organizaciones de 11 países con costa en el Pacífico latinoamericano, desde México hasta Chile, sumando además el apoyo de Estados Unidos y Canadá. El resultado: una alianza regional que fortalece las comunidades locales.
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El impacto de este esfuerzo trasciende lo ambiental. Al proteger las aves y sus rutas migratorias, también se protegen manglares, playas y humedales de los cuales dependen comunidades pesqueras y costeras. El proyecto ha servido para capacitar a poblaciones locales, fomentar prácticas sostenibles y generar conciencia sobre la importancia de los ecosistemas del Pacífico.
La Asociación Calidris se ha convertido en un referente mundial. Pues su trabajo recibió recientemente el Premio Fundación BBVA a la Conservación de la Biodiversidad en Latinoamérica, un reconocimiento internacional que destaca la escala, el impacto y la transparencia científica de su proyecto.
El galardón ratifica la importancia de proteger a las aves migratorias y sus hábitats, así como de integrar a comunidades, empresas y gobiernos en una red que trasciende fronteras.
Diana Lucía Eusse González expresó sobre este reconocimiento: “Ha sido muy satisfactorio, porque son 14 años de trabajo y que lo reconozcan nos llena de alegría, de orgullo y de una gran unión entre todos los que hacemos parte de Calidris”
Además, como parte de su compromiso con la educación ambiental, Calidris anunció que durante la Semana de la Biodiversidad se realizarán actividades abiertas al público, con charlas, talleres y recorridos guiados que buscan acercar a las personas al mundo de las aves playeras y al valor de los ecosistemas del Pacífico.
En medio de ese escenario, Calidris y su red internacional han mostrado que la ciencia, la educación ambiental pueden marcar la diferencia. Su trabajo es, en esencia.
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