En las zonas de las cuencas de Amaime y Bolo, durante el mes de agosto se han registrado más de ocho incendios, provocados por prácticas como rocería de potreros y quema de los mismos, aunadas a colillas de cigarrillo y manos inescrupulosas.
En este mes tradicionalmente es donde más se presentan incendios forestales a causas de las altas temperaturas y fuertes vientos, lo cual genera que las llamas se propaguen con más rapidez.
De acuerdo con información entregada por la CVC, primero en el corregimiento de Vallecito, en Pradera, hubo un incendio que perjudicó 40 hectáreas y cinco viviendas. Por otro lado, en los corregimientos de Palmira y en El Cerrito, que hacen parte de la Reserva Forestal Protectora Nacional Amaime, sucedieron incendios de menor proporción unos de manera accidental y otros producidos por quemas de rastrojos.
"Se debe evitar para esta época de verano extremo, la actividad de rocerías, quemas en el marco de ese proceso y quema de rastrojos en los predios de vocación agrícola, porque pueden salirse de las manos del propietario y producir una conflagración de enormes magnitudes hasta alcanzar zonas de reserva forestal, sus fuentes hídricas, la fauna y su flora", manifestó Harold Diego Delgado, coordinador (E) de la Unidad de Gestión de Cuenca Bolo, Frayle y Desbaratado.
Según los pronósticos de la entidad ambiental, se prevé que hasta finales de septiembre llegará la temporada de lluvias, de ahí la razón de tomar conciencia frente a evitar la disposición inadecuada de residuos, quema de basuras, rocerías, dejar colillas de cigarrillos, vidrios tirados, entre otros factores de riesgo.
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