domingo, noviembre 22 2020

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Urbanidad Siglo XXI

Hay cosas que el sentido común debería dictar. Pero cada vez ese sentido es el menos común.

Urbanidad Siglo XXI
Crédito de foto: Especial para 90minutos.co

Los recientes –y bochornosos- acontecimientos protagonizados por algunos compatriotas en el mundial de Rusia, me hicieron pensar que ya es suficiente de ignorancia respecto a la manera correcta de comportarse en sociedad. Recuerdo que a mí todavía me tocó ver en los primeros años de colegio la asignatura llamada “Cívica” en la que se hablaba de toda clase de normas para no ser unos cafres. Normas sociales para toda ocasión. El libro que las contenía ya estaba para esa época un poco obsoleto. Qué decir de lo que puede ser ahora. Pero es el momento de que esas reglas vuelvan a ser el mapa a seguir.

En cuanto a los hechos en Rusia, cuando uno lleva una camiseta con los colores de la bandera de un país, debe representar con sus actos las mayores virtudes y hacer quedar bien a su patria. Pero ¿qué se puede esperar de un par de generaciones que en su vida han tenido en las manos el Manual de Urbanidad de Carreño o algo que se le parezca? Ese comportamiento que se despliega de forma infame en Rusia, es básicamente el mismo que gran parte de la sociedad admite dentro de nuestro territorio. Ese comportamiento cafre que cada vez es más celebrado en las redes sociales como “lo máximo”, “qué caja” y “qué viveza”. Cuando no son más que ramplonería y mala educación.

Dos reglas para la vida:

  1. Tenga claro cuáles son sus límites y si le molesta que la gente los toque, no permita que nadie los traspase.
  2. Tenga MÁS CLARO que los demás también tienen límites y así como a usted no le gusta que le toquen los suyos… NO los traspase.

(Está escrito en la biblia de forma diferente, -“No hagas a otros lo que no quieras que te hagan a ti” -pero suena a sermón.)

Señores padres de la generación actual de adolescentes. Me apena mucho -en realidad no- lo que voy a decir, pero aquellos que no logran controlar a sus hijos y hacer que se comporten, FALLARON MISERABLEMENTE como padres y como personas. Ese cuento de “darles toda la libertad” es contraproducente al infinito por ciento.
¿Alguien leyó El Señor de las Moscas? Los jóvenes necesitan guía ¡o se descarrilan!

Es muy fácil quejarse sin hacer nada. Así que como aporte a la solución, en vez de llorar sobre la leche derramada, comenzaré aprovechando este blog para dar algunos tips de lo que debería ser el comportamiento general de acuerdo con el texto básico de Carreño, pero traducido al lenguaje del siglo XXI. Y arrancaré por el principio.

 De los deberes para con Dios.
(No solo el suyo o aquel en el que usted no crea)

El primer mandamiento es RESPETE. Resulta TAN fastidioso el fanático histérico como el ateo insistente. ¿Por qué no se relaja todo el mundo y permite que los demás crean lo que se les antoje y ya? Total no es problema de nadie más que de UNO.
¡Qué pereza la intensidad de lado y lado!
Cuidado con andar irrespetando las creencias -o no creencias- de otro. Recuerde que desde el principio de los tiempos esa ha sido la causa de las más sangrientas guerras.

De los Deberes para con la Patria

Entiéndase por PATRIA aquella extensión de territorio que se ve cobijada por las mismas leyes y en la que se conforma una sociedad con los mismos intereses.

Ahí comienza el primer dolor de cabeza. La cuestión es que hoy al parecer no tenemos los mismos intereses. Eso queda demostrado una y otra vez en diversas circunstancias. La más reciente: las elecciones, en las que se dejó ver en la mayoría de los casos lo peor de cada persona implicada: Familias en discordia. Amigos que dejaron de dirigirse la palabra. Insultos a diestra y siniestra. Acusaciones con o sin fundamento. Gente descontenta. En fin… un caos.

A la patria le debemos profundo respeto. Cada vez que salimos de ella, somos embajadores. Más aún cuando llevamos por vestimenta los colores de la bandera. Es necesario respetar la ley del lugar que visitamos. Eso de “A donde fueres, haced lo que vieres” es verídico. A menos que se trate de transgresiones a la mencionada ley.

Hay cosas que el sentido común debería dictar. Pero cada vez ese sentido es el menos común.
El daño que se le hace a la imagen de un país irrespetando las costumbres de otro, o a las personas o propiedades que se encuentran en él, es a veces irreparable.

Y eso del respeto nace en casa. Si los papás no empiezan a hacer uso de la razón para corregir a los hijos, no esperen que los adultos en que se conviertan sean capaces de comportarse. En nombre del derecho al libre desarrollo de la personalidad se cometen mil atrocidades.
Como papá, hermano, gobernante o miembro productivo de la sociedad, póngase la mano en el considere y si no tiene un manual de urbanidad a la mano, bájelo de internet. Es un libro de libre distribución. Aproveche y lea algo productivo en lugar de estar todo el tiempo pegado de las redes sociales leyendo memes y convirtiendo en famosos y nuevos “héroes de la patria” a quienes no tienen la más remota idea de cómo vivir decentemente.

Ahí les dejo la inquietud.

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