Miércoles, Junio 19 2019

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“Uno nunca perdona a quien no le pide perdón”

Fabiola Perdomo, esposa del ex Diputado Juan Carlos Narváez, asesinado en cautiverio por la guerrilla de las Farc el 28 de junio de 2007, le contó a 90minutos.co su posición acerca del Proceso de Paz, que ya cumple un año de haberse iniciado en la Habana, Cuba. El ex Diputado, secuestrado el 11 de abril de …

“Uno nunca perdona a quien no le pide perdón”

Fabiola Perdomo, esposa del ex Diputado Juan Carlos Narváez, asesinado en cautiverio por la guerrilla de las Farc el 28 de junio de 2007, le contó a 90minutos.co su posición acerca del Proceso de Paz, que ya cumple un año de haberse iniciado en la Habana, Cuba.

El ex Diputado, secuestrado el 11 de abril de 2002 junto con diez compañeros de la Asamblea Departamental del Valle del Cauca con los que fue secuestrado. En dicha toma, el único sobreviviente fue Sigifredo López.

¿Usted se siente víctima de las Farc?

Sí,  yo creo que toda la persona que haya tenido un daño de manera directa o indirecta producto, en este caso de las Farc, es víctima.  Víctima es aquella persona que se le ha ocasionado un daño y en este caso, el daño fue el secuestro que nos alejó de Juan Carlos y luego la muerte donde se perdió toda esperanza de reencontramos. 

¿El Gobierno Nacional se olvida de las víctimas?

Este Gobierno no se olvidó tanto de las víctimas y pensó en una ley para ellas. Que faltan muchas cosas para las víctimas sí, pero podemos decir que al menos nos dio la palabra y nos respetó, porque en el Gobierno pasado las víctimas eran calificadas como enemigas.

¿Cómo fue su proceso de perdón?

Uno nunca perdona a quien no le pide perdón, uno perdona a quien reconoce que cometió un daño.  Las víctimas tenemos un proceso que se divide en etapas. Hay un primer momento que es el de mucha rabia y el de sed  de venganza, muchas víctimas se quedan en ese paso y no trascienden. Luego viene otro momento que es cuando se entiende que existen derechos, como que se puede reclamar una  reparación a ese daño. Una forma de repararnos es a través de la verdad, de la justicia y, por supuesto, de la reparación económica.

Antes del secuestro ¿Usted hablaba con su esposo sobre la situación que vive Colombia por la guerra?

Juan Carlos Narváez  fue un defensor de la paz y un convencido de la  necesidad de una salida política para negociar. Él, fue Consejero de Paz del Municipio e impulsó la séptima papeleta en este país para encontrar caminos y empoderar al Gobierno para iniciar un proceso de paz.

Siempre defendió la salida política, siempre entendió que el monopolio de las armas debía estar en el Estado y que la única forma de transformar este país  y de lograr transformaciones sociales, políticas y económicas, era a través de las urnas y no de las armas. Juan Carlos murió convencido de la necesidad de hacer la paz.

¿Piensa en un homenaje para su esposo?

Yo pienso  que el mejor homenaje que le podemos hacerle a él y a todos los muertos de este conflicto es hacer la paz, que esa sangre derramada por ellos y que las lágrimas derramadas por todos nosotros, no sean en vano y tienen que contribuir a abonar un camino que conduzca a generar  bienestar y paz para todos los colombianos.

¿Qué le enseño la vida con ese duro golpe?

Me enseñó a reconocer el valor de la solidaridad. Aprendí que la vida no la tenemos comprada, que la familia hay que disfrutarla, que hay que vivir el hoy y vivir en el presente. Siempre pensaba  mucho en el futuro y ahora creo que la vida es hoy. Hay que vivir con mucha intensidad, pero sobre todo con responsabilidad.

¿Qué es lo que más le duele de la guerra?

La  indiferencia de mucha gente, el no entender todo el dolor que deja la guerra. Somos las mujeres las que nos ha tocado llevar la mayor parte y hay personas que insisten en la guerra, que insisten en la salida militar a un conflicto político social, eso me duele. Parece que no han entendido que llegó el momento de hacer un alto y que no podemos seguir heredándole a las futuras generaciones el odio y la tragedia que deja la guerra.

¿Qué opina de las declaraciones que realizan los mediadores del Gobierno Nacional que están negociando la paz?

Yo creo que este Gobierno ha acertado en algo y es en la confidencialidad, nunca antes se había manejado con tanto hermetismo las negociaciones y eso es bueno porque, en la medida que haya confidencialidad, genera confianza entre las partes. Cuando hay desconfianza, no se puede avanzar.

¿Qué le hacen pensar las declaraciones de las Farc?

Yo diría que las Farc han sido prepotentes y se han escudado primero en el conflicto, en la guerra y ahora en un proceso de paz para no darle la cara a las víctimas. Pareciera que las víctimas son el último tema que les interesa, pues hasta ahora no hay compromiso, no hay disposición de las Farc para darles la cara, para  contar la verdad de todo el daño que hicieron y para pedir perdón. Duele, pero hay que seguir apostándole al Proceso de Paz. Porque quienes hemos vivido en carne propia el conflicto, sabemos que la guerra debe acabar. No pueden haber más viudas, más huérfanos, más lágrimas.

¿Qué dice su hija del Proceso de Paz?

Mi hija es el reflejo de  lo que fue su padre y de lo que es su mamá. No es una niña resentida, no es una niña con odio en su corazón,  por el contrario, es una niña que cree que la paz es el camino  para poder superar el dolor en este país y tiene una gran esperanza de que a sus hijos y a sus nietos no les toque vivir lo que les toco vivir a ella y a su familia.  

 ¿Cree que el presidente Juan Manuel Santos  utiliza el Proceso de Paz como  plataforma política?

Yo diría que el Presidente le apostó a un tema en medio de la guerra, en medio de un país donde  que se acababa un periodo de 8 años de un presidente que le apostó a la guerra y apostarle a la paz era un riesgo político, y él lo asumió.

¿Qué tiene que decir sobre de las críticas del ex presidente Álvaro Uribe a este proceso?

Yo creo que el ex presidente Uribe nunca ha superado el dolor que dejó la muerte de su padre y yo lo entiendo como víctima. Pero lo que no comparto es que interponga sus intereses personales a costa del dolor y del sufrimiento de un pueblo. Uribe se está equivocando y está polarizando el país y no le da ninguna posibilidad a que se avance en el proceso. Está pensado más en cálculos electorales, que en un país como el que soñamos.

Los medios de comunicación le han dado importancia a ese rifirrafe entre el Presidente Santos y el ex presidente Álvaro Uribe, ¿cuál es su posición como víctima del conflicto? 

El país tomó partido. La época de la objetividad en los medios de comunicación ya no existe, todos tomaron partido, ya sea en favor de la guerra o en favor de la paz y en la medida que la información sea constructiva, yo pienso que vale pena.

¿Qué le critica a los Diálogos de Paz?

Hace falta presencia de la mujer, la mirada femenina a un proceso de paz. Las mujeres no podemos seguir poniendo los muertos, poniendo a nuestros hijos, a nuestros esposos, poniendo el dolor y las lágrimas, y no tener la oportunidad de aportar al Proceso de Paz. Mientras que las Farc tiene once mujeres acompañado el proceso en la Habana, el Gobierno no tiene una sola mujer, al menos hasta hoy en esa mesa y se hace necesaria la mirada femenina, porque somos nosotras las que damos vida. Y lógicamente, también le critico el cese al fuego, hay que exigirle más a las Farc en ese tema para crear confianza en el proceso.

¿Usted participaría de esa mesa?

Yo creo que el país tiene que estar por encima de nuestro dolor,  de nuestras pretensiones o de los intereses personales. Colombia es algo que supera nuestro nuestro sentimiento y si para lograr que las futuras generaciones puedan envejecer un país  tranquilo, créame  que sería capaz de sentarme  frente a frente con ellos. No sería capaz de tener una relación de amistad, pero al menos una relación de respeto frente a las propuestas.

De lograr la Paz ¿Cuál es el primer paso que debe darse?

Lograr la reconciliación, no solo de las víctimas, sino de toda la sociedad. Una sociedad que no le apueste a un proceso de reconciliación deja el proceso cojo, porque entre víctima y victimario hay un paso. Los victimaros también han sido víctimas, no importa el bando, por eso, es importante que se pida perdón para poder perdonar. La paz no puede quedarse en la firma de un papel.

¿Qué le aporta al proceso?

Se deben revisar las causas, el origen del conflicto, para encontrar una solución duradera, porque si no llegamos a la raíz, la solución sería momentánea o pasajera. Hacer pedagogía y llegar más a la gente, mostrarle con cifras lo que implica la guerra. 

¿Cómo se ve el conflicto cuando se está involucrado?

La guerra se siente hasta los huesos, por eso sentimos que tenemos la autoridad de exigir un proceso de paz, no hay nada que nos haya dolido más que hacer parte de esa guerra; una guerra de la cual no escogimos participar, sino que nos involucraron. 

Dentro del conflicto le cambia a uno la vida totalmente, cambian las prioridades y se pierde uno de vivir una vida plena.  

¿Los colombianos son reticentes al proceso?

Si,  y no es gratuito. Son dos factores: uno, que las Farc han hecho conejo en otros procesos, entonces la gente ya no cree. Y dos, porque hay un sector de la oposición, en cabeza de ex presidente Álvaro Uribe, que no da un espacio para aportar, sino para estar descalificando cualquier hecho que se ponga en la mesa de negociación. 

¿Qué piensa del secuestro como mecanismo de presión?

Yo creo que la guerrilla se equivocó cuando propuso el secuestro como mecanismo de presión a la dirigencia política. Uno al enemigo político no lo mata físicamente, uno lo confronta con ideas y ahí las Farc se equivocaron.

¿Siente miedo?

Claro que siento miedo. Me da miedo visitar algunas zonas del país, pero me da más miedo quedarme sentada en casa viendo como aumentan las estadísticas. Lo que no podemos dejar es que el temor nos domine, tenemos que pronunciarnos.

Uno de los puntos de la agenda es la participación en política por parte de las Farc…

Yo prefiero que cambien las balas y las armas, por la palabra y el debate en el Congreso y será ahí en las urnas donde el pueblo colombiano tendrá la oportunidad de cobrarle la deuda. Ellos dicen que  representan un pueblo, que son voceros y que se alzaron en armas por la defensa de un pueblo. Será ese pueblo el llamado a calificarlos o descalificarlos en las urnas y en cualquier espacio de poder que ellos aspiren. 

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