Lunes, Marzo 25 2019

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Un país

Un país donde sucede esto y más, mucho más, con lo que podrían llenarse muchas páginas, cientos, miles, es un país inviable. Lo asombroso es que a pesar de todo, este país avance. Tal vez por eso, solo por eso, esta bomba social echa humo pero no estalla.

Un país
Crédito de foto: Especial para 90minutos.co

Un país al que debe preguntársele si quiere la paz, al que se le tiene que consultar para tratar de erradicar la corrupción, donde se caen los puentes y no pasa nada, donde se caen los edificios y nadie responde, donde un solo hombre ha puesto los presidentes en los últimos 20 años, en el que al gestor de un proceso de paz se le tilda de traicionero, donde la corrupción se roba 50 billones de pesos al año, donde el escándalo de sobornos más grande de Latinoamérica no tiene a ninguno de los grandes involucrados tras la rejas o siquiera investigado, en el que 20 millones de pesos son más que 50 millones de dólares, en donde los medios de comunicación sin vergüenza alguna ocultan los intereses de sus sueños mostrando las desgracias de Venezuela, donde los campesinos son los más pobres, en el que el asesinato de líderes sociales se califica como resultado de líos de faldas, en el que se anuncia sin reparos que se hará trizas un documento que tomó seis años en gestarse y 50 para desmovilizar un grupo guerrillero, donde negro, indígena y montañero son adjetivos, en el que la disciplina no es una virtud sino un defecto, donde ser deshonesto es ser vivo, en el que los profesores protestan con mala ortografía, donde los estudiantes son una legión de cabezas agachadas por la sumisión y por los celulares, en el que la inteligencia se le ha delegado a los dispositivos móviles, en donde los pueblos solo son visitados por la violencia y los politiqueros en elecciones, donde los ministros diseñan leyes para generar negocios, en el que las juntas de acción comunal son el germen de la corrupción burocrática, en el que la administración pública no es servicio sino botín, donde más de la mitad de los funcionarios no accede a los cargos por méritos sino por favores, al que toda la gloria se le debe al deporte y sus héroes nacidos en la miseria, al que se le quitan 75.000 kilómetros cuadrados de mar y flota tranquilo, donde se buscan 14 billones con una mal llamada Ley de Financiamiento y hay 20 billones sin ejecutar según el auditor general de la nación, donde los impuestos son para los pobres y la exenciones para los ricos y las multinacionales, en el que el estado invierte tres veces más en un soldado que en un universitario, donde la salud, la educación, la seguridad y el transporte son excelentes negocios porque los gobiernos se desentienden de esas responsabilidades, donde el drama hospitalario se bautiza como carrusel de la muerte, en el que los cultivos legales e ilegales menoscaban la seguridad alimentaria, en el que las motos son enjambres y los sistemas de transporte masivo paquidérmicos hormigueros, donde las ambulancias son carruajes carroñeros, donde los pacientes son clientes, en el que las niñas son violadas por asesinos en serie o acaudalados degenerados, en el que la violencia intrafamiliar es norma y reflejo de todas las violencias, donde vale más la vida de un perro que de una persona, en el que los ex jefes guerrilleros hablan de paz y los padres de la patria de guerra, donde todo se llena pero no hay plata, en el que los aviones no salen a tiempo pero si el pasajero llega tarde es multado, donde a las mentiras se les llama posverdad y a las noticias falsas con extranjerismos absurdos, donde la mayoría no lee libros pero cree ciegamente en el WhatsApp, en el que Maluma es ídolo y Rodolfo Llinás un viejo desconocido, donde los carros se toman los andenes y los peatones las autopistas, en el que el trabajo informal es mayoría y el salario mínimo, donde la marihuana es bruma y la incautación de la dosis mínima broma, donde pasamos de la exportación  al consumo de drogas ilícitas en menos de 20 años, donde se paga una de las gasolinas más caras del mundo, donde los medicamentos valen más que los combustibles, donde un carro comprado por partes vale ocho veces más que en el concesionario, donde el raponero paga más cárcel que el delincuente de cuello blanco, en el que las catástrofes naturales son cíclicas porque el invierno o el verano son tragedias anunciadas, que no aprendió con Popayán, que se olvidó de Armero o Bojayá, Mocoa o Mapiripán, donde se aprendió geografía con las masacres y se desconoce de historia, en el que la policía no infunde respeto sino miedo, donde la elusión se argumenta con robo futuro, en el que ni el cine ni la televisión nos representan porque solo nos caricaturiza, en el que la música popular se desdeña, donde a los carteles de la droga se suman los del papel higiénico, los pañales o los cuadernos, en el que los megaproyectos desplazan primero que la guerra, donde las bateas son más perseguidas que las retroexcavadoras mineras, donde se extorsiona al margen de la clase social, en el que la esclavitud sexual es una realidad turística, donde el Centro de Memoria Histórica está a cargo de un mentiroso, en el que los familiares de los condenados llegan al gobierno, donde el Congreso tiene tantos miembros como privilegios, en el que las gobernaciones son tramitadoras electoreras que extorsionan con su intermediación financiera, donde la semana se acaba el viernes después de almuerzo y comienza el lunes a las diez de la mañana, donde colabóreme significa corrompámonos, en el que las grandes plataformas de almacenes acabaron con las galerías, donde un indicador para medir la pobreza es cuántas veces a la semana se come carne, donde en los semáforos se compra de todo, donde un malabarista gana más que un profesor de básica primaria, en el que el déficit de médicos es tan extenso como sus turnos, donde los niños desnutridos no están solo en Chochó o Guajira, donde las niñas se embarazan a los diez años y hay sicarios de nueve, en el que el hacinamiento en las cárceles supera el 300 por ciento, donde los políticos corruptos purgan condenas en cantones militares, en el que la delación es negociación, donde los contratistas compiten con las élites para financiar campañas, donde los bomberos y la cultura son limosneros de los presupuestos, en el que se bebe más cerveza que leche, donde el aguardiente y las apuestas financian la educación y la salud, donde hay más reinados que ferias del libro, donde se talan 350 mil hectáreas de bosque cada año, en el que crecen los cultivos ilegales a pesar de la fumigación con glifosato, donde jamás se informa sobre las empresas que trafican con los precursores químicos, en el que los bancos socializan sus pérdidas y privatizan sus descomunales ganancias, donde cada año se arrojan 10 millones de toneladas de alimentos a la basura, en el que todos saben de fútbol y muy pocos de política, en el que el patriotismo solo emerge con la selección de James, donde la ignorancia y la pobreza son los pilares de la democracia, donde los narcos son modelos a seguir y las modelos putas que los siguen, en el que se queman 25.000 millones de pesos en pólvora en diciembre aunque está prohibida, donde diciembre es un caos y no una época de unión familiar y de reflexión…

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Un país donde sucede esto y más, mucho más, con lo que podrían llenarse muchas páginas, cientos, miles, es un país inviable. Lo asombroso es que a pesar de todo, este país avance. Tal vez por eso, solo por eso, esta bomba social echa humo pero no estalla.

Feliz Noche de las Velitas, que la virgen nos ilumine; Feliz Navidad, que el Niño Dios nos proteja; Feliz Año, que el Año Viejo se lleve tanta podredumbre; y Felices Reyes Magos, porque este país necesita un costalado de milagros, 2019 será tremendo.

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Acerca del Autor

Lizandro Penagos

Nací en San Antonio Abad del Páramo de Nuestra Señora de los Dolores. Un pueblecito del Tolima que produce café, ganado y mucha lástima. Hizo parte de La Cortina, un muro imaginario de las guerrillas liberales, gérmenes de las FARC-EP. Allí nací, sietemesino. Allí mataron a mi padre hace más de 20 años. Allí vive aun mi madre, sola. Y allí pienso escribir literatura. Mientras tanto, hago y enseño periodismo en la UAO. Hice televisión y una hija. Publico donde me dejan y sobre cómo leo la existencia.

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