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¿Qué es el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH)? Ojo a síntomas

¿Qué es el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH)? Ojo a síntomas

Imagen realizada por Inteligencia Artificial (Meta AI).

La impulsividad, la distracción constante y la dificultad para organizarse son señales que pueden ir más allá del simple estrés cotidiano. Estos comportamientos podrían estar relacionados con el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH). Una condición neurobiológica del desarrollo que afecta las funciones ejecutivas del cerebro, como la planificación, la organización y el control de los impulsos.

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De acuerdo con el psicólogo Juan Sebastián Rivas, quien fue invitado del programa Vida Sana, este trastorno suele manifestarse desde la infancia, aunque también puede persistir en la adultez.

Las tres etapas y síntomas del TDAH

En suma, el TDAH se clasifica en tres dimensiones principales: falta de atención, hiperactividad e impulsividad.

En la primera, la persona tiende a olvidar con frecuencia detalles o tareas cotidianas. En la segunda, se observa una dificultad para permanecer quieto o concentrado. Y en la tercera, predominan conductas impulsivas, como interrumpir conversaciones o actuar sin pensar en las consecuencias.

En los entornos escolar, laboral y familiar, el TDAH puede generar dificultades para mantener la atención, cumplir tareas o adaptarse a rutinas.

Por eso, la red de apoyo, padres, docentes y compañeros, cumple un papel fundamental al comprender la condición y acompañar los procesos de aprendizaje o desarrollo personal.

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¿Tiene algún tratamiento?

Ahora bien, el tratamiento del TDAH suele abordarse desde un enfoque multidisciplinario. Existen opciones farmacológicas, como estimulantes que regulan la actividad cerebral, y terapias psicológicas, entre ellas la cognitivo-conductual y la terapia AVA, que ayudan a desarrollar estrategias para controlar los síntomas.

No obstante, el psicólogo Rivas precisa que los hábitos saludables también son esenciales: una alimentación balanceada, ejercicio físico regular, una buena higiene del sueño y actividades que fomenten la concentración pueden contribuir significativamente al bienestar.

Aunque el TDAH no tiene cura, su manejo adecuado permite mejorar la calidad de vida. Los estudios indican que hasta un 70 % de los casos tienen un componente genético, lo que refuerza la importancia de la detección temprana, la comprensión social y el acompañamiento profesional continuo.

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