La manipulación emocional, especialmente en su forma conocida como gaslighting, es una de las formas más sutiles y dañinas de violencia psicológica. Según explica la experta en psicología clínica Yurany Soto, este fenómeno ocurre cuando una persona distorsiona la realidad de otra hasta hacerla dudar de su propio criterio, memoria y emociones:
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“Es un mecanismo de manipulación frente al otro… hacen que la persona dude de su propio criterio”.
Señala Soto, destacando que puede aparecer en relaciones de pareja, laborales o sociales.
A diferencia de otras formas de manipulación más evidentes, como insistir o hacer berrinche para conseguir algo, el ‘gaslighting’ tiene un impacto mucho más profundo, porque altera la percepción de la realidad.
Por ejemplo, cuando alguien confronta a su pareja por una situación concreta y esta responde con frases como “eso nunca pasó” o “te lo estás imaginando”, se inicia un proceso de confusión que debilita la seguridad personal.
En palabras de Soto, se trata de “distorsionar tu propia percepción y hacerte creer que estás completamente mal”.
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Señales claras de manipulación emocional
Entre las señales más claras de manipulación emocional está la invalidación constante de opiniones y experiencias. El manipulador suele imponer su versión de los hechos, incluso cuando existen pruebas en contra, generando una dinámica en la que la víctima deja de confiar en sí misma:
“Cuando la persona ya no cree en su propio criterio, ahí es donde están los problemas”, advierte la experta.
Esta pérdida de confianza puede derivar en dependencia emocional, ya que el manipulador se posiciona como la única fuente de “verdad”.
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Otra señal importante es la inversión de la culpa. Las personas manipuladoras suelen voltear las situaciones para hacer sentir responsable a la víctima, incluso cuando esta ha sido vulnerada.
Además, es común que intenten aislarla de su entorno, desalentando que comparta lo que ocurre con amigos o familiares. Soto explica que esto busca evitar que otros identifiquen el abuso: “muchas veces… es tratar de manipular a que no cuenten”.
El impacto en la salud mental puede ser grave, incluyendo ansiedad, confusión e incluso crisis existenciales. Por eso, identificar estas señales a tiempo es fundamental. Sentirse invisible, perder autonomía o notar que ya no se actúa con libertad son indicios de alerta.
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