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¿Qué es el descanso activo? Una manera de reponer energía y evitar el cansancio

¿Qué es el descanso activo? Una manera de reponer energía y evitar el cansancio

Tomado de Unsplash.

En Vida Sana exploramos un concepto que puede transformar la manera en que enfrentamos el ritmo acelerado de la vida: el descanso activo.

Para muchos, descansar equivale a dormir o no hacer nada, pero esta idea va más allá. Así lo explica la psicóloga Laura Rodríguez, quien nos invita a entender el descanso desde una mirada más consciente y profunda.

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“Estar en el presente con presencia”, resume Laura. Esta frase, sencilla pero poderosa, plantea que el verdadero descanso ocurre cuando nuestra mente se alinea con lo que hacemos en el momento.

A veces, aunque parezca que estamos en pausa, nuestra mente sigue corriendo entre tareas, preocupaciones y pendientes, lo que impide una desconexión real.

Vivir el momento, sin piloto automático

La especialista asegura que gran parte del agotamiento emocional se debe a que vivimos en automático. Tomamos una ducha sin notar el agua, compartimos en familia sin realmente estar allí, comemos sin saborear. Esas pequeñas acciones pierden su valor cuando nuestra atención está ausente.

“Entramos al baño, nos duchamos y estamos pensando en tengo que ir a comprar, tengo que ir a hacer esta vuelta, tengo que pagar una deuda, tengo que hablar con esta persona y no estamos presenciando ese momento”.

El descanso activo propone lo contrario: disfrutar lo que sucede mientras sucede. Una conversación, el sabor de un café o el aroma del jabón en la ducha pueden convertirse en momentos de descanso si se viven plenamente.

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Tomado de Unsplash.

Tres claves para cultivar el descanso activo

Frente al estrés y la ansiedad, Laura comparte tres herramientas fundamentales:

  1. Dominar los pensamientos:
    La mente, dice, es como un caballo que necesita riendas. Si no aprendemos a dirigir nuestros pensamientos, estos pueden llevarnos a escenarios innecesarios o angustiosos. El primer paso es aprender a observar lo que pensamos y poner límites mentales.
  2. Estar realmente donde estamos:
    No basta con estar físicamente presentes. Es vital conectar con el entorno, con las personas, con lo que se está haciendo. Esto permite que incluso tareas rutinarias se conviertan en espacios de conexión y bienestar.
  3. Disfrutar lo que ya tenemos:
    En medio de tantas metas y exigencias, a veces se nos olvida disfrutar lo que hemos alcanzado. Vivir la presencia significa reconocer el valor de lo cotidiano y aprender a agradecerlo sin necesidad de estar siempre corriendo tras algo más.
Tomado de Pixabay.

Reconocer cuándo es necesario parar

Según Laura, uno de los síntomas más claros de que necesitamos este tipo de descanso es cuando dejamos de disfrutar lo sencillo: una charla, un paseo, un momento de silencio. Cuando todo se convierte en una carrera hacia la siguiente meta, es hora de detenernos y reconectar.

“Estamos buscando deseos, objetivos y metas y queremos alcanzar, alcanzar, alcanzar y no nos medimos. Entonces, al no medirnos es que no disfrutamos de las pequeñas cosas como un vaso de agua, una compañía, el ducharme. Entonces, es importante que empecemos a no desear tanto, sino a disfrutar lo que estamos viviendo”.

Rodríguez recordó que el afán diario no desaparecerá, pero está en nosotros elegir vivir con más conciencia y disfrutar de lo simple.

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