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Conociendo a 'Lalif': El hombre que lucha en contra de la desigualdad alzando su voz

Conociendo a 'Lalif': El hombre que lucha en contra de la desigualdad alzando su voz

Tomado de redes sociales.

Lali Fernando Riascos, conocido en internet como Lalif, es uno de esos creadores de contenido que no solo entretiene, sino que incomoda, cuestiona y propone.

Con apenas 23 años, este joven afrocolombiano ha logrado convertir su experiencia personal en una poderosa herramienta de transformación colectiva. Su historia empieza en Bolita, una vereda entre El Charco (Nariño) y Guapi, donde las economías ilegales y el conflicto armado definieron desde temprano su entorno.

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Nacer allí significaba, en muchos casos, aprender a sobrevivir antes que a soñar. La violencia lo obligó a desplazarse con su familia, dejando atrás lo que nunca debió perderse: su tierra, su hogar y su infancia.

Pero a diferencia de otros, él tuvo la posibilidad, y el tiempo, de preguntarse por qué le tocó vivir así. Y esa simple pregunta se volvió un acto de resistencia: cuestionar para transformar.

Hablar de racismo desde el Pacífico: Una de las misiones de 'Lalif'

Uno de los temas que atraviesa su vida y sus contenidos es el racismo. No solo el que se nota por el cabello, la piel o la ropa, sino ese que no siempre se dice, pero se siente: el racismo estructural. Ese que se traduce en falta de hospitales, educación de calidad, caminos pavimentados o, simplemente, oportunidades.

“Casi la mitad de las personas negras en Colombia han sido víctimas del conflicto armado”, recuerda Lali, citando datos que reflejan una realidad profundamente desigual. Para él, no se trata solo de hablar de discriminación, sino de visibilizar cómo el racismo se cuela en todo, desde lo más íntimo hasta lo más político.

Y si bien en su comunidad no sintió vergüenza por su identidad, fue al llegar a la ciudad donde la discriminación se hizo evidente. Allí entendió que su cabello, por ejemplo, podía ser un motivo de burla o estigma. Eso lo llevó a usar las redes para hablar no solo de su historia, sino de tantas otras que, como la suya, merecen ser escuchadas.

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Comunicar para resistir

Su acercamiento al mundo digital fue casi accidental. Con una cámara, un computador, y muchas ganas de expresarse. Así nació su amor por la comunicación. Pero en su caso, comunicar no es solo un acto creativo, es una forma de lucha política y social.

Lali reconoce que muchos jóvenes en su región ni siquiera tienen la posibilidad de imaginar otro camino. Ir a la universidad, por ejemplo, puede parecer un sueño imposible cuando implica irse a una ciudad extraña, sin apoyo económico ni afectivo. Por eso, él decidió construir desde lo que tenía a mano: una voz, una historia, y una causa.

"Más allá de mi lucha e ir por los derechos de eliminar el racismo en las comunidades negras; mi lucha va por una sociedad más igualitaria, por una sociedad que entienda la importancia del otro, que tú y que yo entendamos el dolor y pueda sentirlo y yo entienda que tu problema es mío y por eso yo tengo que solucionarlo, porque si tú no estás bien, yo no estoy bien". - Lalif

No se limita a hablar de los derechos de la población afro, su apuesta es más amplia. Quiere una sociedad donde quepan todos y donde nadie mire para otro lado ante el dolor ajeno. Ya sean indígenas, campesinos, mujeres o niños, su mensaje es el mismo: la indiferencia también mata.

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Aunque su trabajo le ha traído reconocimiento, también ha enfrentado riesgos. En una ocasión, recibió amenazas tras publicar un video sobre el conflicto armado y el rol del Ejército. Pero ha aprendido a decir lo que necesita decir, sin caer en señalamientos directos.

No por miedo, sino por estrategia. Lali sabe que la forma en la que se cuenta una verdad también es parte de la lucha.

Y mientras muchos imaginan un futuro político para él, Lali se ve en otro escenario: el cine. Quiere contar historias desde lo audiovisual, profesionalizar su narrativa y llegar a más personas a través de las emociones, los silencios y las imágenes.

Si algo tiene claro es que el poder de narrar está en quien ha vivido lo que cuenta. Por eso sueña con ver a más indígenas, más mujeres rurales, más jóvenes afro tomando la palabra. Que la representación no se quede en discursos, sino que se traduzca en voces reales contando sus propias historias.

Porque al final, ese es el mensaje que quiere dejar: las historias de nuestras comunidades no deben ser contadas desde afuera. Deben ser contadas por nosotros, con nuestras palabras, en nuestros propios términos.

Lalif ya empezó ese camino y con cada video, cada mensaje y cada reflexión, nos invita a hacer lo mismo: mirar de frente las heridas del país, pero también imaginar, juntos, cómo sanarlas.

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