Cuando una persona recibe una consignación o transferencia bancaria que no le pertenece, lo más importante es actuar con responsabilidad y conocer el procedimiento adecuado para evitar problemas legales. De acuerdo con el experto consultado en el video, estos casos son más comunes de lo que se piensa y suelen ocurrir por errores humanos en la digitación de cuentas o al realizar operaciones en corresponsales bancarios.
En el primer paso, tanto para quien recibe el dinero como para quien lo envía por error, es contactar de inmediato a la entidad bancaria.
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Asimismo, los bancos cuentan con protocolos para retener los fondos mientras se verifica la información y se confirma que el solicitante sea realmente la persona que realizó la consignación equivocada.
Ahora bien, cuando se trata de una transferencia, la entidad puede identificar con mayor facilidad la cuenta de origen y devolver el dinero.
Igualmente, en el caso de consignaciones en corresponsales, el proceso es similar, pero requiere que la víctima presente una queja formal ante el banco para activar la devolución.
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¿Qué recomienda un profesional en estos casos?
El especialista Jarrison Molano recuerda que quedarse con este dinero constituye un delito en Colombia. Según el artículo 252 del Código Penal, aprovecharse del error ajeno puede acarrear penas entre 16 y 54 meses de prisión, dependiendo del monto implicado.
A pesar de ello, muchos titulares de cuentas optan por no autorizar la retención del dinero, intentando beneficiarse de la equivocación, lo que obliga a la víctima a buscar otras rutas legales.
Si el banco no brinda una solución satisfactoria, la recomendación es acudir a la Fiscalía General de la Nación para interponer una denuncia.
En suma, la Fiscalía puede ordenar a la Policía Judicial contactar al titular de la cuenta receptora y exigir la devolución del dinero. Aunque este tipo de casos ha ido disminuyendo gracias a herramientas tecnológicas como las “llaves”, que permiten identificar al titular antes de confirmar la transacción, los errores aún ocurren.
El mensaje final es claro: ante una consignación inesperada, actuar con transparencia, seguir el protocolo bancario y, si es necesario, acudir a las autoridades. Tomar ventaja de un error puede resultar costoso y traer consecuencias legales serias.
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