Los temas relacionados con herencias, sucesiones y testamentos suelen generar dudas entre las personas, especialmente por su impacto familiar y patrimonial.
Aunque están estrechamente relacionados, cada uno cumple una función distinta dentro del derecho civil y es importante comprender sus diferencias para una adecuada planeación.
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La herencia es el conjunto de bienes, derechos y obligaciones que una persona deja al momento de fallecer y que tienen vocación de ser transmitidos a sus herederos.
En ella se incluyen bienes muebles e inmuebles, activos intangibles, derechos económicos y también las deudas o pasivos existentes. Es decir, no solo se heredan propiedades, sino también responsabilidades financieras.
Justamente, la sucesión, por su parte, es el procedimiento legal mediante el cual se realiza la repartición de esa herencia. Puede adelantarse ante un juez o ante un notario, dependiendo de factores como la existencia de testamento, el acuerdo entre los herederos y el cumplimiento de los requisitos legales.
En suma, durante este proceso no se venden directamente los bienes, sino los derechos que los herederos tienen sobre ellos.
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Finalmente, el testamento es la herramienta que permite a una persona, en vida, expresar su voluntad sobre cómo desea que se distribuya su patrimonio después de su muerte.
Su importancia radica en que, si no existe, la ley será la encargada de definir la repartición, lo que puede generar conflictos familiares. Por su parte, el testamento puede ser abierto o cerrado y siempre requiere la intervención de un notario, aunque no es obligatorio contar con abogado, sí es recomendable para evitar errores que puedan anularlo.
Recomendaciones para una correcta planeación hereditaria
Según el experto “” entrega tres recomendaciones para el proceso de herencia:
“Es importante planear la herencia, o sea, planear el proceso de sucesión, planear cómo el patrimonio de la persona se transmite a sus hijos herederos”.
Lo anterior está relacionado a evitar encontrones familiares o beneficiarios del proceso. Asimismo, el experto continúa:
“Hay una cultura que siempre ha existido y es que los padres o la gente hace su entrega su herencia en vida a sus hijos, ¿ya? Y no es que esté mal y es una intención muy positiva en hacerlo, pero cometen errores, por ejemplo, haciendo una venta hacia su hijo, cuando no es una venta real”.
Este proceso está mal ya que:
“Deja abierta una brecha para que terceras personas, pueden ser otros herederos, pueden ser incluso acreedores, digan el el ni esta persona no era dueño, el verdadero dueño era el otro. ¿Por qué? Porque fue un acto simulado, no fue una venta real”.
Finalmente, siempre debe haber un compromiso y acompañamiento profesional:
“En este tipo de procesos o cuando vayamos a hacer planeaciones, incluso sucesiones, siempre acompañándonos de un abogado y por lo menos el contador”.
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