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Caparrosa, los rastros de la minería ilegal de carbón en Cali

Pasivos ambientales de minas de carbón centenarias, aguas residuales de Montebello y contaminación ciudadana, son algunas de las problemáticas que afronta la quebrada El Chocho, tributaria del río aguacatal que desembocan en el río Cali, una explicación a la coloración marrón que desde hace meses presenta este afluente.

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En especiales 90 llegamos la zona de las minas de carbón, para evidenciar lo que ocurre en la zona, y cómo a pesar de esta contaminación la vida se resiste a desaparecer.

El río Cali presenta desde hace meses un panorama crítico, originado aguas arriba de la quebrada El Chocho, un afluente marcado por problemáticas ambientales que se han heredado de administración en administración. Gran parte de la carga contaminante proviene de minas de carbón centenarias, que liberan lixiviados tóxicos entre las montañas y afectan la calidad del agua.

“Es una mezcla de varios problemas que no solamente vienen de estos años, sino de hace más de dos o tres décadas. En el Chocho se han cerrado minas, pero siguen generando vertimientos, que tiene que ser tratado de manera especial. Además, se mezcla con aguas negras que vienen de Montebello”.

Mauricio Mira, director del Dagma.

La problemática se intensifica en época de verano, cuando cesan las lluvias y disminuye el caudal del río. Desde hace varios años, la autoridad ambiental ha adelantado el cierre de bocaminas a lo largo de la quebrada El Chocho, 30 en total; sin embargo, paradójicamente, este no constituye el principal problema que afecta al río Cali.

“Iniciamos el proceso de sellamiento de estas bocaminas. Continúa la contaminación de las aguas residuales que genera Montebello, ¿Qué le genera la mayor contaminación al río Cali?: las aguas residuales. El no tratamiento de esas aguas

Marco Antonio Suárez, director general de la CVC.

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Desde la CVC Insistieron en que la planta de tratamiento de aguas residuales de Montebello, es una obra vital para solucionar gran parte de la contaminación del Chocho, acciones que deben ir a la par del cierre de las bocaminas que aún quedan abiertas.

“Vamos a terminar de sellar las bocaminas, pero vamos a pedirle a la administración municipal, que lo más rápido posible encuentre el lote e inicie el proceso de construcción de la PTAR”

Marco Antonio Suárez, director general de la CVC.

Un proyecto que desde la misma comunidad aseguran que ha sido complejo, pero hoy, avanza un ceso para determinar la carga poblacional y por fin, intentar darle una solución a las aguas servidas que expulsa Montebello al Chocho.

Ante esto, el presidente de la JAC de Montebello, Alberto Leal, indicó que hasta el momento se estaría llevando a cabo un proyecto de construcción de la PTAR, sin embargo, afirma que no se tiene noticias sobre ello.

“Ya podemos ver que hay un paso positivo, porque se está haciendo un censo poblacional, ya hay un primer contrato y vamos a ver qué tan grande será esa planta”

Steven Zuluaga, director y fundador de Toxic Tours.

A escasos 100 metros del área contaminada, se encuentra el ecosistema biodiverso de la quebrada El Chocho, que también es un santuario de flora y fauna. Y es que, en este punto, donde finaliza la escorrentía de lixiviados el panorama es otro, aguas cristalinas, mariposas, aves, charcos dignos de disfrutar.

“Este cambio lo podemos ver con las mismas plantas, podemos observar que hay guaduas, papiros (plantas bioindicadoras de agua limpia). Justamente allí hemos encontrado un barranquero y otra gran cantidad de aves”.

Steven Zuluaga, director y fundador de Toxic Tours.

“Un pequeño con las aguas ácidas, es que por lo materiales que trae, evita que las aguas negras den mal olor, si no, esto sería un caño”.

Alberto Leal, presidente de la JAC de Montebello

Una situación paradójica revela la misma comunidad de Montebello sobre la carga de aguas ácidas y servidas que llegan a la quebrada el chocho, evitando que hoy los olores y afectación sean mayores en un espacio que en el pasado era un refugio natural.

“Las aguas eran limpias y a raíz del problema de la minería, solo queda un ‘charquito’”

Alberto Leal, presidente de la JAC de Montebello

Pero, ¿qué hay más arriba? Y ¿Por qué a pesar del cierre de minas por parte de la CVC, el río sigue recibiendo ácidos de las minas de carbón? En compañía de la comunidad nos adentramos en las montañas de la zona rural de Cali y llegamos hasta la escombrera, una antigua mina en donde el carbón arde desde hace más de una década.

“El carbón es combustible y en algún momento esto se va a prender”

Steven Zuluaga, director y fundador de Toxic Tours.

Afectaciones en la 'montaña de fuego'

En días pasados la montaña fue intervenida por la CVC, buscando apagar las llamas, sin embargo, el fuego sigue. Dice la autoridad ambiental que en la zona se adelanta un proceso de restauración y reforestación.

“Hemos hecho el proceso de la cuenca hidrográfica. No hay ningún permiso de explotación, la CVC no ha otorgado. Si hay algún tipo de explotación, es ilegal”.

Marco Antonio Suárez, director general de la CVC.

Curiosamente, en medio de este ambiente tóxico aún se perciben los sonidos de la naturaleza, conviviendo con la vivienda de don William, un ciudadano que ha sido testigo directo de esta montaña de fuego.

“Está causando mucha afectación, sobre todo en la parte de arriba. Dicen que en Montebello también se siente mucho en la mañana”

William Humberto Santa, habitante de la zona.

Por eso la comunidad hoy insiste en la intervención de las autoridades, a nivel ambiental, de salud y de gestión del riesgo. En las faldas de la llamada montaña de fuego, la salida de aguas ácidas es constante debido a los túneles que se interconectan entre sí. Desde el Dagma y la CVC indicaron que avanzan en el proceso de cierre total de estas minas

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