En Robles, Jamundí, cuarenta niños encontraron en la fotografía una forma de contar sus vidas, recuperar la memoria de su territorio y mostrar lo que significa pertenecer a su comunidad. A través de talleres organizados por la fundación, memoria y prácticas Ancestrales, y el acompañamiento cercano de sus profesores, los pequeños aprendieron a mirar lo cotidiano con nuevos ojos: las paredes de sus casas, las calles por donde caminan cada día, los paisajes que los rodean y las costumbres que los identifican.
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La cámara se convirtió en una ventana para despertar su creatividad, fortalecer sus habilidades artísticas y, al mismo tiempo, recordar su historia y reforzar el sentido de pertenencia al territorio. No se trataba solo de tomar fotos, sino de observar y valorar aquello que muchas veces pasa desapercibido
"En la fotografía queremos contar esa historia que poco a poco seguimos perdiendo, nos enfocamos un poco en las fachadas, por innovación o cambio la gente ha cambiado las cosas".
Yorlesion Rodríguez Representante Fundación memoria y prácticas ancestrales
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El proyecto también conto con el apoyo de la Universidad Autónoma de Occidente UAO participo a través de la vicerrectoría de innovación y Emprendimiento y el semillero Imalac, que busca explorar el poder de la imagen como herramientas de comunicación y construcción social.
"La universidad hace parte de este proyecto a través vicerrectoría de innovación y emprendimiento con el semillero imalac , el semillero busca explorar a través de la imagen".
Jose Antonio Bedoya Profesor facultad comunicación social, humanidades y arte UAO
A pesar de los retos por el orden público, el resultado fue motivo de orgullo al ver las fotografías, celebraron con alegría lo logrado. Las imágenes reflejan la mirada auténtica de los niños sobre Robles: sencilla, honesta y profundamente real.
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