Domingo, Diciembre 9 2018

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Tu niño interior y la relación con tu presente

Es importante reconocer qué deudas tenemos con el pasado, qué heridas hay aún por curar y si es con otras personas o con nosotros.

Cuando llegamos a cierta edad específicamente cuando nos convertimos en adultos, el día a día y las nuevas responsabilidades pueden generar cierto stress y situaciones en las cuales responsabilizamos al presente; nunca pensamos que quizá hay conflictos sin resolver desde nuestra infancia que ahora nos aquejan y no nos permiten fluir y relacionarnos sanamente.

Aunque muchas personas no le dan la importancia necesaria, las vivencias que tuvimos cuando niños han forjado el adulto que somos, el carácter que tenemos y esto incluye: frustraciones, miedos, características tanto negativas como positivas que tenemos arraigadas, la forma de reaccionar ante un problema e incluso experiencias que hemos bloqueado y que afectan nuestra vida.

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Por ejemplo, si cuando fuiste con ilusión a cantar una canción para tu padre y en lugar de gratitud recibiste criticas esto pudo generar que te cerraras al sueño de querer hacerlo en un futuro o que a partir de ese momento hayas decidido no expresarte más por medio de la música.

Incluso, si creciste en una familia disfuncional, aunque estuvieras muy pequeño, tu inconsciente pudo guardar ciertas situaciones que generen que en tu presente no puedas relacionarte correctamente, le huyas a los compromisos o repitas la historia de tus padres. Lo que hemos visto en casa es exactamente lo que buscamos luego en una pareja aunque nos cueste aceptarlo, por ejemplo, si en tu casa siempre llevaste el control porque quizá algún miembro importante falleció y tú tomaste el mando, vas a buscar una pareja a quien puedas controlar o solucionar su vida como lo hiciste en tu pasado; por el contrario si siempre fuiste sumisa o muy dependiente buscarás seguir cumpliendo ese papel cuando decidas iniciar una vida de pareja con alguien.

Como estas hay muchas más situaciones de las que no somos conscientes y que pueden estarnos afectando emocionalmente; es importante reconocer qué deudas tenemos con el pasado, qué heridas hay aún por curar y si es con otras personas o con nosotros. Hablarlo, aceptarlo y sanarlo para poder tener un presente sin las ataduras mentales que quizá no elegimos vivir pero que nuestro entorno nos facilitó y así comenzar a crear nuestra vida desde lo positivo. Nuestro niño interior es importante para nuestra autoestima y para la manera de relacionarnos con los demás, así que si has notado que tienes un patrón de comportamiento repetitivo, si te preguntas constantemente ¿por qué siempre conoces el mismo tipo de hombre o mujer? ¿Por qué siempre te equivocas en lo mismo? o ¿Por qué no recuerdas una etapa de tu niñez por más intentos que hagas? debes buscar en esa infancia ese niño interior que quedó herido y que tiene pendientes que no lo dejan ser totalmente feliz en este presente.

Sanarlo es cuestión de humildad, de disminuir el ego, aceptar que hay situaciones que nos duelen, que nuestros padres y entorno han forjado lo que somos pero también se han equivocado y nos han herido o los hemos herido. Y fundamental, cuando lo descubramos tener la motivación de cambiarlo ya que al fin y al cabo quien se está dañando somos nosotros pudiendo incluso llegar a enfermarnos porque nuestro cuerpo somatiza todo lo que el alma siente, tarde o temprano.

La invitación es a recordar, experimentar el dolor, aceptarlo, entenderlo y así mismo sanarse para que tu pasado no afecte tu presente y tus emociones y pensamientos estén conectados y en armonía. Recuerda que no necesariamente eres culpable de tu pasado pero si de lo que haces en tu presente con esas experiencias vividas.

Melissa Hinestrosa

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