Lunes, Junio 18 2018

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Tema Aparte, por Élmer Montaña

  Los Embera Katío víctimas de desplazamiento   La presencia de mujeres, niños y bebés indígenas de la comunidad Embera Katío, mendigando una limosna en los andenes de Cali, echa al traste la propaganda oficial que nos muestra como una ciudad mundialista y salsera, la Sucursal del Cielo, la Capital Deportiva de América y otras …

Tema Aparte, por Élmer Montaña

 

Los Embera Katío víctimas de desplazamiento

 

La presencia de mujeres, niños y bebés indígenas de la comunidad Embera Katío, mendigando una limosna en los andenes de Cali, echa al traste la propaganda oficial que nos muestra como una ciudad mundialista y salsera, la Sucursal del Cielo, la Capital Deportiva de América y otras lindezas, pero sobre todo, pone en entredicho las instituciones del Estado, que de acuerdo con la Constitución Política están diseñadas, ante todo, para hacer efectivos los derechos fundamentales de las personas.

Al mejor estilo colombiano, los responsables de diseñar y ejecutar las políticas públicas a favor de la infancia y la mujer, se pelotean el problema y tararean, al unísono, a manera de himno, la primera parte de la canción Burundanga,: “Songo le dio a Borondongo, Borondongo le dio a Bernabé, Bernabé le pegó a Muchilanga, le echó a Burundanga…”

Mientras los bebés Emberas comen basura que recogen del suelo, representantes de la Alcaldía, la Gobernación, Bienestar Familiar y la Unidad de Atención de Víctimas justifican su incapacidad en la incapacidad del otro, y demuestran un profundo desconocimiento de las normas que los obligan a resolver el problema, especialmente de la ley 1190 de 2008.

Los asesores deben recordarle al Gobernador del Valle y al Alcalde de la ciudad que la desatención de las necesidades de la población desplazada, trae consecuencias disciplinarias. El asunto parece de poco monta, pero tenemos el antecedente del anterior Alcalde, quien de manera tozuda se negó a asistir a las reuniones para tratar los temas de infancia y al término de su mandato recibió una sanción de la Procuraduría.

Respecto a la Unidad de Atención a Víctimas, resulta injustificable que no haya logrado el retorno de estos 184 indígenas Emberas a su lugar origen, permitiendo que el problema crezca y se complejice. Esta unidad, que en pocos años ha gastado miles de millones de pesos en burocracia, reuniones y viáticos de sus funcionarios, ha dado muestras de una incompetencia descomunal en lo que respecta a la efectiva atención de las víctimas del conflicto. Han desperdiciado años en la elaboración de informes y la documentación de casos, para atiborrar anaqueles, entre tanto, las víctimas sufren toda clase de penurias, privaciones y necesidades y son sometidas a nuevos procesos de victimización por parte de oportunistas y explotadores, tal y como está sucediendo con los Embera Katío.

En cuanto al Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, cuya directora realiza hermosos eventos académicos promoviendo el afecto y el besuqueo, ha sido remiso en adoptar medidas contundentes de protección a los niños, niñas y adolescentes Emberas que diariamente son expuestos a la mendicidad.

El ICBF está en mora de adecuar una guardería donde puedan ser llevados estos niños y sus progenitoras para que reciban atención y cuidados. No se trata de desarraigarlos de su comunidad sino de protegerlos durante el día, al mismo tiempo en que se logra una solución. La Personería podría acompañar esta labor y realizar, de paso, un trabajo pedagógico con los hombres de la comunidad Embera para que se abstengan de enviar sus mujeres y niños a pedir limosna a las calles.

Si el Concejo de Cali tuviese alguna utilidad, muy seguramente se habría ocupado de este asunto, pero es entendible que no lo haga, porque estos niños y sus madres no votan y porque además luchar por los desplazados genera rechazo del sector elitista y xenófobo de la población, que si vota. Sin embargo, puede suceder que algún despistado concejal fije su atención en este problema y llame a cuentas a la administración local.

En ese momento podríamos cantar en coro la segunda parte de Burundanga: “Abambelé practica el amor, defiende a tus hermanos, porque entre hermanos se vive mejor.”

 

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Acerca del Autor

Elmer Montaña

Caleño, padre de familia, abogado santiaguino especialista en D.I.H y cultura de paz, derecho administrativo.Ex fiscal, profesor universitario, asesor y consultor, defensor de derechos humanos y director ejecutivo de la Fundación Defensa de Inocentes.

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