Jueves, Junio 21 2018

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Tema Aparte, por Élmer Montaña

  Campaña de indiciados   Esta campaña presidencial será recordada como la más indecente y huérfana de propuestas de la historia del país. Los dos candidatos que puntean en las encuestas renunciaron a la inteligencia y el decoro para trenzarse en una guerra sucia maculada de acusaciones y epítetos de la peor estirpe. Como si …

Tema Aparte, por Élmer Montaña

 

Campaña de indiciados

 

Esta campaña presidencial será recordada como la más indecente y huérfana de propuestas de la historia del país. Los dos candidatos que puntean en las encuestas renunciaron a la inteligencia y el decoro para trenzarse en una guerra sucia maculada de acusaciones y epítetos de la peor estirpe. Como si fuera poco emergieron a la luz pública hechos que comprometen a los principales asesores de los presidenciables en escabrosos actos de espionaje, sabotaje y narcotráfico.

Gracias al periodismo investigativo y al trabajo de la fiscalía salieron a relucir acciones de ambos bandos que ponen en peligro las instituciones democráticas, así como la búsqueda y consolidación de la paz.

No cabe duda que bajo el lema “todo vale”, las campañas de Juan Manuel Santos y Óscar Iván Zuluaga prefieren que el país quede sumido en la guerra y la ruina moral antes que renunciar al poder. A Santos le importa poco que con el paso de los días quede al descubierto la verdadera relación entre sus asesores y los narcos y tenga que vivir su propio proceso 8000, con investigación, pérdida de la visa y el cuestionamiento eterno como le sucedió a su ahora amigo Samper.

Si Santos gana las elecciones, el próximo cuatrienio tendrá que dedicarlo a resolver sus líos judiciales y a demostrar que a su campaña no ingresó un solo centavo de los 12, 15 o 20 millones de dólares que supuestamente recibieron de la mafia sus subalternos J.J. RENDÓN y CHICA, para que crearan las condiciones objetivas y subjetivas (diría un camarada) que permitiera la desmovilización de los jefes del narcotráfico, en condiciones ventajosas. Para ellos, por supuesto.

¡Oh paradoja! Seguramente veremos a Santos en las mismas condiciones de Samper, contra quien llegó a conspirar para que lo tumbaran porque consideraba que era indecente que hubiese llegado al poder con ayuda de los narcos. Por suerte, ahora Samper es “su mejor amiguis” y seguramente en lugar de devolver el favor en iguales términos saldrá en su defensa. Lo que tendremos que ver y soportar sin perder el juicio.

Por el lado de la campaña de Óscar Iván Zuluaga las cosas son peores. Con el allanamiento que hizo la fiscalía al cuartel del  “Hacker Ético”, quedó demostrado que la principal estrategia del uribismo es sabotear el proceso de paz, valiéndose del espionaje telefónico, la interceptación ilegal de correos y otras "lindezas" tipificadas en el código penal.

Por ahora, han resultados salpicados Luis Alfonso Hoyos, asesor espiritual de la campaña, y el propio hijo del candidato, quienes contrataron y pagaban el sueldo al espía criollo. Si el derecho penal no cambia en los próximos meses La Fiscalía tendrá que imputarles cargos a los partícipes de los graves delitos cometidos por el hacker, vale decir, a quienes ordenaron cometerlos, se beneficiaron de la información que obtenía a sabiendas de su origen ilícito o permitieron que esto ocurriera sin denunciar a las autoridades.

El escenario que le espera a ÓSCAR IVÁN ZULUAGA, gane o pierda las elecciones, es complicado desde el punto de vista jurídico. Ya no son los tiempos aquellos en los cuales bastaba decir: “esto sucedió a mis espaldas” para librarse de responsabilidad. El futuro de ZULUAGA está en manos de la justicia y eso no es bueno para ningún candidato a la presidencia de la república.

Si Santos y Zuluaga pasan a la segunda vuelta o cualquiera de los dos lo logra, los colombianos estaríamos en el peor de los mundos porque tendríamos que escoger entre dos indiciados, ya que indiciado es aquél contra quien se tiene la sospecha de haber cometido un delito. Como quien dice, no serán las ideas, ni los programas de gobierno los que determinen los resultados electorales sino las acciones de la fiscalía.

 

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Acerca del Autor

Elmer Montaña

Caleño, padre de familia, abogado santiaguino especialista en D.I.H y cultura de paz, derecho administrativo.Ex fiscal, profesor universitario, asesor y consultor, defensor de derechos humanos y director ejecutivo de la Fundación Defensa de Inocentes.

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